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Centro: el gran engaño

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Víctor Ulín/Sin Remitente/
Con su anonimato y deliberado bajo perfil para no asumir públicamente su responsabilidad, el todavía director de Obras, Ordenamiento Territorial y Servicios Municipales de Centro, Narciso Alberto Pérez Nuila, literalmente avienta a los leones a la alcaldesa Yolanda Osuna Huerta que como puede sale a declarar cosas que ni explica ni entiende cuando trata de justificar la existencia de miles de baches que siguen dispersos por la zona urbana y rural, y el supuesto trabajo que realizan.
Hace unos días, por ejemplo, la alcaldesa respondió a los reporteros que ya llevaban “90 mil metros cuadrados” de reparaciones de presuntos baches, pero fue evidente que desconocía el equivalente en metros y lo más lamentable: las colonias o comunidades en las que se había o estaba trabajando.
Antes, el 27 de octubre, mal asesorada, alguien la puso frente a una cámara para anunciar que iniciaba una campaña para empezar a tapar el cúmulo de baches que desde el inicio de su administración siguen sin ser atendidos, y sin dar detalles de montos de inversión o zonas que se atenderían, culpó a Evaristo Hernández, su antecesor morenista y a ex alcaldes, de que la ciudad siguiera despedazada.
Lo que no dijo -ni quiso recordar- es que a inicios del 2022, anunció que su gobierno invertiría alrededor de 49 millones de pesos para construcción y reparación de vialidades como reportaron medios a los que paga publicidad, pero el municipio sigue peor que como lo encontró.
Algo, ciertamente, anda mal en el municipio, y en particular en la información que le hacen llegar a la alcaldesa desde la dirección de Obras, Ordenamiento Territorial y de Servicios Municipales, porque es evidente que la están engañando.
El titular de la dirección de Obras, Alberto Pérez Nuila, se aprovecha de la buena fe de la alcaldesa y de que la misma no gusta de supervisar las presuntas obras de bacheo y solo la llevan a uno o dos lugares para que se tome la foto y su vocera difunda el boletín que solo los replican a quienes paga puntualmente su facturación.
Esa debilidad o desinterés de la alcaldesa de no darle seguimiento a las acciones de su gobierno y de solo repetir los datos que le dan sus funcionarios, es lo que ha hecho posible que cada quien de los que integran su gabinete hagan que quieran en detrimento de su administración y de los ciudadanos.
La experiencia burocrática no le alcanza a la alcaldesa para darse cuenta de la perversidad política de los funcionarios de su gabinete a los que no les importa si es recordada como la peor alcaldesa de Centro, incluso superando a Humberto de los Santos Bertruy o a Evaristo Hernández, que ya es decir.
Y sus más fieles colaboradores, andan mejor entretenidos haciendo actividades culturales como si continuaran en la Secretaría de Cultura o en la grilla interna, mientras el municipio se cae a pedazos.


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