Caminito de la escuela…


Victor Ulín/Sin Remitente/
Hoy, en un segundo intento, la Secretaría de Salud y de Educación buscarán que los niños y niñas vuelvan a clases presenciales y se vayan gradualmente retomando las actividades.
La medida ha provocado ciertamente la oposición de algunos padres por los niveles de contagio de la variante Ómicron que supera por mucho a las anteriores.
Esos padres tienen el derecho de no llevar a sus hijos, como lo tienen aquellos que están decididos a que regresen las clases presenciales después de más de dos años confinados a las casas.
En contraste con hace dos años, ahora la situación es un tanto distinta: la mayoría de la población está vacunada y disponemos de la información necesaria para protegernos y evitar que nos podamos infectar.
Tenemos que volver a clases. Chicos y grandes. Es probable, como lo han dicho los especialistas y la misma Organización Mundial de la Salud, que continúe el surgimiento de variantes y ya no podemos – lo han entendido algunos gobiernos como el Inglés- permanecer en casa y menos que se paralicen las actividades económicas y fluya el desempleo.
Los contagios seguirán, pero es una realidad que el número de pacientes graves y fallecidos ha disminuido y que la vacunación ha favorecido la resistencia contra la variante Ómicron que azota hoy.
A dos años del inicio de la pandemia con los riesgos que implica vivir, ayer y ahora, no podemos continuar confinados en casa ni con las cortinas de las oficinas y de los negocios a bajo. Es más razonable enviar a casa a quien presente síntomas que estar todos los empleados en casa.
No veo ya insensibilidad en las autoridades como cuando reaccionaban sin saber el comportamiento de la pandemia. Dos años, quiéranlo o no, nos han dado la experiencia para afrontar la pandemia.
Usar el cubrebocas, mantener la sana y lavarnos las manos, pero sobre todo ser responsables, es algo que debe ser ya parte de nuestros hábitos cotidianos. La vida no volverá a ser como antes y por tanto no podemos estar en casa esperando que así sea porque solo nos estamos engañando y aplazando lo inevitable: el Covid19 es y será parte de nuestras vidas y tenemos que aprender a vivir así. Es el momento de comenzar verdaderamente a vivir la nueva normalidad en las escuelas y en todas partes. Hay que confinar el miedo.

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