Starbucks Galerías y Los Bad Boys…

Victor Ulín/

A la memoria del amigo Pablo Prats/

La fecha habría pasado desapercibida en otras circunstancias. Cualquiera que no sea uno de nosotros podría decir que no era más que un negocio.

Pero no. Ese lugar se convirtió para todos los que llegábamos a diario o con regularidad en una extensión de nuestros hogares.

Si alguien estaba solo, en menos de una hora los amigos ahuyentaban el aburrimiento para dar paso a una tertulia en la que se mezclaban la política y nuestras vidas. Había igual los momentos para los diálogos en silencio o las grandes carcajadas. Era el tiempo para olvidar las penas o los problemas.

Todos pasamos de ser extraños a francos amigos. Llegamos en tiempos distintos al mismo lugar. Le dábamos la vuelta al mundo y nunca  terminábamos de componerlo. Siempre quedaba algo pendiente de resolver. Ni la política ni la religión pudo dividirnos. Era, es, una amistad a prueba de las posiciones radicales y preferencias partidistas o ideológicas. Al final imperaba la camaradería.

Empezamos por disputar las mesas para luego compartirlas e iniciar charlas interminables que se prolongaban por días o semanas.

De tantear la hora para ocupar la mesa, los hermanos Duprat, Carlos y Alejandro, la compartieron con Damaso Sanz y Víctor Ulín. Pero ya antes Salvador Ayala y su esposa también eran asiduos al lugar.

En algún otro momento llegó Ray, Bertoldo, y después el inolvidable arquitecto Pablo Prats. Don Heberto, entonces rector de la Universidad Olmeca, se volvió también un miembro de la mesa que llamaríamos los Bad Boys. Luego se fueron sumando otros como Oscar, Toño, Angel, Chucho, Jorge, doña Ana y su hija Lolita, y de pronto nos habíamos convertido en un grupo numeroso que solo la pandemia dispersó y volvió a unir, con la lamentable ausencia, pero presente, del amigo Pablo.

Del café personalizado pasamos al café colectivo, solidario. Se programaron los festejos de los cumpleaños y después, sin motivos, cualquiera, como el amigo Pablo o Heberto, podía llegar con un pastel, una trenza o galletas.

De algún modo nos volvimos una familia nómada. Mientras estábamos todos, no nos hacía falta nada. La ausencia solo duraba 24 horas.

Los parnets, muchos de los que pasaron por esta sucursal, llegaron a conocer nuestros gustos y se volvieron nuestros amigos. Ya no están, pero siguen estando: Gina, Cecilia, Andrés, Fano, Alberto, Alejandra, Edith, Citlali,, Diana, Nacho, Mau, Bayron, La China, Fátima, Jennifer, Lalo, Orlando, Memo, y al final del ciclo: Sandy, Yajavive, Gaby.

Nunca pensamos que un día el Starbucks de Galerías cerraría y que nos íbamos a sentir como hijos huérfanos, sin hogar a dónde ir. Preguntándonos qué pasaría. A dónde iríamos a parar.

La pandemia finalmente nos alcanzó. La crisis provocó que el Starbucks bajara literalmente las cortinas el sábado 12 de junio de 2021, más de una década después de abrir sus puertas frente a un futuro promisorio que no lo fue tanto.

Todos nos sentimos tristes. Algunos lo expresamos y otros lo callamos. Un sentimiento extraño nos invadió. Era como irse a la fuerza de casa sin quererlo.

No pudimos tomarnos una foto de despedida con todos los integrantes de la Mesa de los Bad Boys, porque la pandemia lo impidió, pero aquí se quedan sembrados   grandes momentos de nuestras vidas y muchos latidos de nuestros corazones.

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