“Me voy con la certeza de no haber traicionado el espíritu de Teleportaje”: Chuy Sibilla Oropesa

Carta de despedida de Telereportaje

del periodista Jesús Sibilla Oropesa:

Desde muy pequeño me acostumbré a escuchar Telereportaje y es que este nació apenas 9 meses después que yo. Tal vez escuché en mi vida más veces a mi padre a través de la radio que en corto en casa. No sólo me aficioné a escuchar Telereportaje y la radio, sino que me aficioné a leer en voz alta, intentando imitar a mi padre en su elocuente lectura, es que era un maestro en darle intención a las palabras.

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Ya adolescente, cuando veía algún accidente carretero, o algo que creía de interés y que valía la pena para el programa, inmediatamente buscaba algún teléfono, en aquel tiempo no existían los celulares y entonces hablaba, marcaba al teléfono de la estación de radio, mi papá me pasaba al aire y fue así como la señora Deyanira Malpica de Villegas me nombró la mascota de Telereportaje.
Cuando entré a la secundaria, mi papá me preguntó que si quería practicar y de botepronto le dije que sí, fue un mes que estuve pasando al aire en “Alma Ranchera” al lado de Chucho Torpey y Sebastián Fernando Oliva en 1970, pero poco me duró el gusto, algún problema de carácter sindical se dio y se acabaron mis prácticas y no solo eso, sino que además mi papá me dijo en tono grave y autoritario, “Olvídate de la radio, estudia lo que quieras pero no quiero que ninguno de mis hijos se dedique a esto, hay muchas envidias y no quiero que ustedes sufran de estas”. Lo vi mal anímicamente, lo sentí muy afectado y me olvidé de la radio, pero no de leer, no de hablar ante una grabadora, de participar en concursos de oratoria, en jornadas de vida cristiana impartiendo temas de formación y motivación.
Cuando estaba a punto de terminar mi carrera, el licenciado Torpey me preguntó si quería entrarle a la radio y me sacó de onda, es que yo había estudiado veterinaria, ya estaba metido en el rancho, quería ir a Brasil a hacer posgrado en bovinos, en fin, no estaba la radio en mi vida y no porque no me gustara, por ello, tuve que realizar un ejercicio de discernimiento, me tomó mucho trabajo tomar la decisión y al final no podía traicionar a mis genes, acepté.
El 2 de enero de 1981 inicié en alma Ranchera y Noticias en Flash al lado del licenciado Torpey, alterné con muchos locutores que hice mis amigos, entre otros Gaspar Santos, Pedro Romero, Audolatido del cual no recuerdo su apellido, sus apellidos; de Sebastián Ruíz de la Cruz, mi querido Vicente Gómez Montero y otros muchos que escapan a mi memoria, de los cuales aprendí algo, hayan querido o no enseñarme.
En mis inicios fue recepcionista, vendí publicidad, fui reportero y cuando mi maestro Jesús Sibilla Zurita creyó que era oportuno, empecé a conducir los programas estelares después de un largo aprendizaje. Primero alma Ranchera, luego Noticias en Flash y más tarde Telereportaje y esta actividad la alternaba trabajando con el licenciado Torpey, en los programas de la Hora del Mercado que se transmitía de 5 a 6 de la mañana por la XEVA, Mi Ciudad, Mi tierra Tabasco y Las Deportivas de Chuy, programa deportivo que yo conducía y que el licenciado Torpey bautizó de esa manera y que al final terminó por absorberlo Telereportaje.
Cuando el licenciado Torpey decidió independizarse y dedicarse a sus programas, entonces papá me habló y empezó la parte más emocionante, pero también la más delicada, aleccionadora, difícil, conflictiva y dura de mi carrera en la radio. Derivado del carácter fuerte, inflexible, duro y preocupado de mi padre, fueron 5 años al lado de él, en el que aprendí muchísimo y esto me ayudó a capear los permanentes temporales a los que me he enfrentado a lo largo de todos estos años, que por cierto hoy muchos dicen “eran otros tiempos”, “Ahora es diferente”, yo digo, lo que se aprende en materia de ética y de integridad moral, no pasa de moda, es más no es una moda, es un estilo de vida, se convierte en parte del ser y quehacer de uno.
Papá enferma la noche del 31 de diciembre del 1988, o por lo menos ese día cae ya con los síntomas de su enfermedad y empieza para él ese otro aprendizaje, para él y para nosotros su familia, el de luchar contra la enfermedad y de tener paciencia y de ponerse en manos de Dios, de aceptar su voluntad, el de ceder a sus hijos autoridad, el de saber que muy pronto estaría en presencia de Dios y no sé cuántas otras enseñanzas.
Es a partir del 1º de Enero que inicia de forma paulatina la transición y el cambio de mando de Telereportaje, Chucho Sibilla suelta poco a poco, disminuye, va al médico y regresa, cada vez se ausenta más, no lo hace porque quiere, la enfermedad lo reduce, lo hace sentir mal, le acota facultades, lo debilita hasta ya no poder incluso hablar y suelta todo y confía en su familia, en su equipo.
En ese tiempo, mamá tenía 52 años de edad, Sergio 26, Lety 24, Emmanuel 15 y yo 31, para todos fue muy difícil, tal vez más para Emmanuel, adolescente y el más cercano a papá y para mí, tomando decisiones, no relacionadas con negocios, sino con criterios inéditos en la comunicación en Telereportaje, momentos muy fuertes, muy difíciles, Sergio resolviendo por su parte la situación financiera, porque si bien es cierto que papá nos dejó algunas propiedades, el efectivo del que podíamos disponer era mínimo.
Papá muere en un momento coyuntural para la historia de Tabasco, ya que por vez primera, en Tabasco en un Estado tradicionalmente priista, empieza la oposición a ser de verdad y de peso, encabezada por un tal “López Obrador”, a lo largo de todo este tiempo, me ha tocado en compañía del equipo de Telereportaje dar la noticia de la muerte de Jesús Sibilla Zurita, de ciclones, de inundaciones, Terremotos, Tsunamis, tragedias, eventos raros, el éxodo por la democracia, la caída de Neme, la llegada de Gurría, el plantón y garrotiza en Plaza de Armas, las tomas del programa por quienes se decían de la sociedad civil, la toma de pozos petroleros, la contaminación de PEMEX, los bloqueos de carretera, la resistencia civil pacífica, los bloqueos de maestros; el triunfo de un no priista por vez primera con el PAN y Fox a la cabeza en el 2000, fuertes diferencias con gobernadores que he tenido, la elección presidencial histórica en la que participaron dos tabasqueños, todo esto acompañado de amenazas, boicots, petición a los empresarios para que no patrocinaran o retirarán el patrocinio a Telereportaje, la llegada de la delincuencia organizada y su crecimiento en Tabasco, el incremento de la pobreza, la crisis de los gobiernos granieristas y nuñista; pero también grandes satisfacciones y alegrías, triunfos compartidos y reconocimientos, la llegada del primer tabasqueño a la presidencia de la República y muchas otras noticias, sentimientos, emociones vividas.
Podría escribir un libro de anécdotas, de tantas cosas que han sucedido a lo largo de más de 35 años de laborar en Telereportaje, 5 años y medio al lado de mi padre y casi 30 al frente del periódico del aire.
Telereportaje, se convierte de repente en parte de uno, primero decía que era mi hermano menor ya que apenas soy 9 meses mayor que él, pero luego pasa a ser tu hijo, a veces se convierte en un dictador que te dice a qué horas despertarte o dormirte o si puedes salir de viaje o que te tienes que regresar inmediatamente, se te mete en el pensamiento, te abstrae, te enamora, te fortalece, te golpea, pero luego te anima.
Este fenómeno de la radiodifusión creado por Chucho Sibilla, te ayuda, te contiene, te proyecta, te sube y te baja, si no tienes los pies bien puestos sobre la tierra te puede enloquecer y volver prepotente, grosero y estúpido, por ello todos los días he tenido que hacer un ejercicio de tocar tierra, de recordar el fin social del programa, de alejarme cada vez que me aproximo demasiado a la gente del poder, porque creo que el secreto es estar tan cerca de ellos que te permita tener información valiosa para hacer el mejor periodismo posible, pero a prudente distancia que no te permita intimidar y posibilidad de caer en las redes de la seducción del poder, del dinero, de la fama, de los reconocimientos, de las alabanzas, de las zalamerías y lambisconerías.
Telereportaje es un fenómeno de la radiodifusión nacional, sujeto de estudios y de reconocimiento, y es tan fuerte de su influencia que en lugar de estar hablando del objeto de estas palabras estoy hablando de él, y es que la vida todo tiene un principio y un fin y lo que yo vengo a compartir con ustedes esta mañana es mi despedida de la dirección y conducción de Telereportaje, voy a explicar.
Los ciclos se cumplen y el mío ya cumplió con su parte, más de 37 años en la radio, 35 de ellos en Telereportaje, más de 29 años de conducción, es suficiente, mi decisión obedece a un proyecto de vida, dije a mis hermano desde hace mucho tiempo que me retiraría de Telereportaje a los 60 años, aunque no sabía si 60 años de mi edad en diciembre pasado o los 60 años de Telereportaje que acaba de cumplir en septiembre, al final fue lo segundo a los 60 años de Telereportaje, y es que además los que vienen detrás empujan bien y fuerte, Emmanuel es una persona bien preparada que al lado de Hugo, Humberto y ahora mi hijo Juan Pablo tienen mucho que ofrecerles, nuevas ideas, nuevas formas, periodismo nuevo, sin dejar a un lado la esencia de Telereportaje. Me voy con la satisfacción de haber sido fiel a lo que me enseñaron mis maestros de vida y particularmente mi padre en la radio, me voy con la certeza de no haber traicionado el espíritu de Telereportaje de haber dado un lugar preponderante al servicio social, al necesitado, al que busca justicia, a aquellos que creen en la democracia y al que reclama sus derechos.
Sí, es difícil decir adiós, es difícil desprenderse de la costumbre de levantarse todos los días en el programa y que voy a decir, como lo voy a decir ¿a quién voy a entrevistar?, armarme de paciencia para no explotar ante los atropellos de quienes abusan del poder, ante las injusticias que se cometen, las más de las veces en contra de los más desprotegidos, e en fin, es difícil pero hay que hacerlo.
Tengo proyectos, proyectos a los que me voy a dedicar, algunos que ya inicié y otros nuevos que están empezando, en fin, que me voy pero no me voy, como dijo el papa Juan Pablo II cuando se despedía de nuestros país, y es que efectivamente, me retiro de Telereportaje pero no me voy de la radio, en un tiempo más me volverán a escuchar en algún programa que estoy preparando para ustedes, por lo pronto les dejo en el relevo largo a mi hermano Emmanuel, que vale la pena comentar fue el único de nosotros que estudió comunicación, pero que además lleva en las venas el periodismo, excelente entrevistador, con gran olfato periodístico, ordenado, estructurado, disciplinado, perfeccionista apasionado por la información y comprometido con la verdad, la objetividad y el servicio social.
Al lado del Hugo Triano también comunicador talentoso, aplicado y con la camiseta de Telereportaje bien puesta, mi hijo Juan Pablo igualmente comunicador y con una maestría en medios digitales para enfrentar de mejor manera los nuevos tiempos con el futuro por delante y por supuesto también nuestro querido amigo, colaborador y compañero de mil batallas Humberto Hurtado, profesional, comprometido con Telereportaje y su filosofía persona noble, amable, leal y bondadosa, ellos serán quienes encabecen a Cando, a Lore, y a todo este gran equipo que a lo largo de los años ha ido creciendo y preparándose cada vez mejor para seguir llevándoles la información sin máscaras, sin maquillajes, sin darle vueltas, sin más compromiso que servirles en la verdad.
Así pues, les digo adiós a Telereportaje pero hasta luego en otro proyecto radiofónico que a través del periódico del aire ya les invitaré a escuchar, a lo largo de todo este tiempo al frente de Telereportaje he tenido muchos maestros de vida, como algunos periodistas que un día me tendieron la mano y otros vendieron su columna para atacarme, ellos me enseñaron el valor del profesionalismo y de como para algunos el dinero es más importante que el compromiso con la verdad y la objetividad.
Amigos que prefirieron el poder y la amistad, gracias por enseñarme el valor de ser amigos con esta negación de la amistad, gente que me agredió desde el anonimato o con seudónimos que no dio la cara, a ellos les agradezco conocer la miseria de la cobardía en el ser humano, de no dar la cara, de no mirar a los ojos para decir las cosas de frente por terribles que puedan ser, por supuesto, agradezco a este gran equipo que me ha enseñado el valor del compromiso profesional de la solidaridad, en particular a Humberto y Hugo compañeros entrañables, profesionales a carta cabal, entregados al proyecto informativo de Telereportaje, entusiastas y comprometido, a Oscar Palomera querido hermano que se comprometió con este proyecto informativo y de valor, hombre nombre solidario, amigo por donde lo quiera una ver, que me ha mostrado como debe ser la verdadera amistad.
A mi querido hermano Emmanuel del que he aprendido mucho más de lo que yo le pude haber enseñado, un profesional por los cuatro costados, hábil, agudo, profundo, he incisivo en las entrevistas, como les he comentado con extraordinario olfato periodístico, siempre detrás de la noticia siguiendo pistas, atando cabos, reuniendo evidencias para el reportaje, siempre trabajando horas extras muy parecido a Chucho Sibilla, pero con su personal estilo.
A mis hermanos Sergio a mi hermano Sergio que me acompañó al aire en Telereportaje y dirigiendo Alma Ranchera y Noticias en Flash en un buen trecho de este largo camino, compartimos muy duros momentos, muy graves decisiones, momentos económicos muy difíciles pero más que todo eso cariño solidario y empatía diaria, gracias a Lety mi hermana que desde la oficina y el afecto siempre ha estado con nosotros, los quiero hermanos, a mi madre le agradezco la motivación, ser sostén, consuelo, atinado consejo cuando lo necesité y palabras de ánimo cuando las cosas fueron más difíciles y su oración diaria, una mujer forjada en el amor de Dios, en el perdón, en el ánimo, en el consuelo, pero sobre todo que confió en la formación que nuestro padre nos había dado y nos dio libertad.
A mis hijos gracias, les agradezco estar siempre conmigo incluso a la distancia, su fresco idealismo, su compromiso en valores, su austeridad de vida, su compromiso con México, con Tabasco, con la familia con la vida, Jesús Antonio involucrado en el proyecto radiofónico con sus comentarios en “Visión empresarial” Juan Pablo trabajando de lleno ya en la VT y por supuesto en Telereportaje, gracias hijitos los quiero mucho; y a mi esposa Ángeles una luz radiante de amor, de consuelo, de imaginación y de creatividad, mi novia eterna y mi pareja inseparable, mi cómplice de mil proyectos y aventuras, una mujer libre a la que ahora podré dedicar mis tiempos , gracias, gracias,.
Cuando uno termina un ciclo suele ponerse sentimental por una mezcla de emociones que se conjugan, al haber alcanzado la meta la de dejar a mis hijos, la despedirse de los compañeros, la de iniciar nuevos proyectos, caminos desconocidos que hay que andar con el mismo compromiso de dejar profunda huella que pueda servir de camino cierto a los demás y bueno, estas emociones hoy están en mi a flor de piel, por ello no retraso más el momento y les digo que Dios los bendiga Adiuuuu.

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