Gina ya es la candidata, ¿y Alí renuncia al PRI?

Columna Sin Remitente/

Víctor Ulín/

Con la previa designación que le hizo como su secretaria general adjunta del PRI, Enrique Ochoa Reza vino a Tabasco a legitimar y simbólicamente a “destapar” a Georgina Trujillo Zentella como su próxima candidata al gobierno de Tabasco en las elecciones del 2018.

En el evento de la sección 44, la notable ausencia de Jesús Alí de la Torre, ex alcalde de Centro y ex candidato a la gubernatura, también adelantó lo que parece impostergable: su renuncia al partido y lanzamiento como candidato independiente al gobierno.

Si atendemos la serie de eventos que concurrieron antes del respaldo público de su líder Enrique Ochoa, ya nadie le quita a Gina Trujillo la candidatura al gobierno: ex funcionaria federal en el gobierno de Enrique Peña Nieto, actual diputada y presidenta de la Comisión de Energía en el Congreso de la Unión, y ahora dirigente nacional.

Son las “señales” políticas que Gina Trujillo ha atendido –y entendido- para fortalecer sus aspiraciones al gobierno, como revelara en la entrevista con Sin Remitente.

Es decir, el delegado que enviará el Comité Ejecutivo Nacional tendrá que entenderse con Gina Trujillo Zentella para perfilar a un dirigente estatal que, por lo menos, sea mejor que Miguel Angel Valdivia de Dios, incapaz, en casi un año de mantenerse en el cargo, de poder conciliar  las posturas de los grupos al interior del partido, y menos dirigir.

gina-candidata
La virtual candidata al gobierno de Tabasco fue ovacionada.

Por el trato que le han dado, la dirigencia nacional y estatal PRI ya no tendría en sus planes incorporar a Jesús Alí para el proceso venidero, a menos que Gina Trujillo Zentella, convertida en candidata de facto, esté en el ánimo de buscarlo y pactar una reunión.

Por la desbandada de militantes y luego como candidato independiente, una renuncia de Jesús Alí de la Torre le quitaría a Gina Trujillo cualquier posibilidad de aspirar a ganar la gubernatura, principalmente por los votos que le restaría, amén de que no ha dejado tampoco de caminar por colonias, villas y rancherías de los 17 municipios.

Gina será la candidata oficial, pero prácticamente perdería la oportunidad de gobernar Tabasco. El daño político y electoral que provocaría la renuncia obligada de Jesús Alí de la Torre sería mucho mayor al del ahora ex priista Evaristo Hernández Cruz que todavía en la elección  extraordinaria de Centro llevó a Morena al segundo lugar.

Si, por los hechos, ya está definido quién será la candidata, lo que le queda en todo caso a la cúpula del PRI y a la misma Gina Trujillo, si es que va en serio su lucha para recuperar la gubernatura que ahora tiene el PRD, es quemar su último cartucho: hacer el intento para sentarse como Jesús Alí de la Torre y tratar de negociar. Es el último recurso que les queda. La última oportunidad para reconciliarse.

En un escenario optimista, si la cúpula del PRI y la candidata logran sumar el capital político de Jesús Alí de la Torre, entonces serán un adversario de cuidado. Si pasa lo contrario, sin duda, será una participación testimonial con un resultado previsto: la derrota.

Pero, insisto, si Gina logra solventar la primera aduana en su partido, entonces habría que verla, en el 2018, como una rival competitiva frente a los candidatos del PRD y Morena, que ya perfilan a Gerardo Gaudiano Rovirosa y Adán López Hernández como sus abanderados, aun cuando suenan otros en ambos partidos para competir.

 

 

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