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La mató cuando le dijo que era hombre y no Paola…

Redacción/ Texto y fotos: Letras Rojas/

México.- Paola era una chica travesti que se dedicaba a la prostitución. Tenía 23 años la noche que fue asesinada por un exmilitar. El pasado 30 se septimbre el hombre se acercó a un grupo de sexo servidoras para solicitar un servicio.

Ella decidió irse con él por 200 pesos, subió a un automóvil Nissan March color gris con placas MXB-6583 y a sólo cincuenta metros del lugar donde la recogió – Puente de Alvarado y Juan Aldama colonia Guerrero-, el vehículo se estacionó. Un momento después se escucharon dos detonaciones de arma de fuego.

Paola falleció casi al instante a causa de dos balazos calibre 9 milímetros por parte  del exmilitar y actual trabajador de seguridad privada: un balazo le entró por el pecho y salió por la espalda, destrozando sus pulmones; el otro tiro impactó su barbilla y salió por la parte alta de la cabeza.

Sus compañeras llegaron en su auxilio y lograron detener, con ayuda de los tripulantes de una patrulla, al hombre que se encontraba con ella. Aunque el cliente fue presentado ante el Ministerio Público de la delegación Cuauhtémoc, 48 horas después fue puesto en libertad con el argumento de que no había pruebas suficientes para vincularlo a proceso por homicidio.

El cadáver de Paola fue entregado el domingo a sus amigas, mismas que antes de llevarlo a la funeraria Rudiño, ubicada sobre Eduardo Molina, decidieron colocarlo la tarde del lunes sobre la avenida Puente de Alvarado e Insurgentes, muy cerca del lugar donde fue asesinada, como medida de presión para exigir justicia a las autoridades capitalinas.

Un par de horas después los restos de Paola llegaron al velatorio, ahí pasó la noche entre rezos y lágrimas de sus conocidas. Su funeral fue un lujo, el costo superó los 25 mil pesos por la sala de velación, el servicio de café, asesoría en trámites, traslado, embalsamado, maquillaje e inhumación en el Panteón Civil de San Lorenzo Tezonco en Iztapalapa.

“Para pagar el funeral cooperaron chicas de diferentes zonas: de la Merced, Sullivan, Insurgentes, Puente de Alvarado y hasta Tlalpan. Ves a pocas aquí pero son muchas las que apoyaron con algo, pueden ser putas… pero no culeras”, detalló Adriana Barrios Ruiz quien le rentaba a Paola desde hace más de un año un pequeño cuarto en donde vivía en la calle de Doctor Enrique González Martínez y Sor Juana Inés de la Cruz en la colonia Doctores.

Belinda Morales, otra mujer transexual, precisó que a Paola la conocía muy poca gente en la capital, y agregó que la vida de la joven estuvo marcada por el sufrimiento y el rechazo de su propia familia, incluso su madre se avergonzaba de que fuera un ‘amanerado’, un ‘jotito’”.

“Ella huyó de Ciudad del Carmen, Campeche, siendo adolescente. Vagó por algunos estados del sureste mexicano, donde comenzó a prostituirse para sobrevivir hasta  que llegó a la Ciudad de México hace poco más de tres años. Bebía mucho, casi todo el tiempo trabajaba borracha, pero no era agresiva”, explicó Belinda visiblemente cansada por los días que lleva sin dormir bien, se maquilla, pero el polvo no es suficiente para disimular la barba que comienza a crecer revelando su género.

En el funeral todo es triste, deprimente. Desde la entrada unos carteles sucios demandan justicia, recargadas en el féretro otras cartulinas lo reafirman. Una corona de flores con la leyenda “Recuerdo de la Banda de Puente de Alvarado” se marchita y su aroma a flores rancias se disimula solo por el de la mariguana que fuman las chicas.

Quien sostiene el “toque” es Kenia, una trasvesti alta y delgada con tatuajes y cicatrices por todo el cuerpo, con unos senos que casi revientan su blusa. Corre el “gallo” y a cambio recibe una “anforita” de anís Mico, bebe un trago largo y atiende las preguntas de Letra Roja.

“Durante una audiencia oral para determinar si se le dictaba auto de formal prisión o no al imputado de nombre Arturo Felipe Delgadillo Olvera, el juez consideró que el carro, el arma, la versión de los testigos y los videos no eran suficientes como pruebas.

“El agresor sí fue trasladado al Reclusorio Varonil Norte, pero ya está libre. Honestamente el Ministerio Público nos aconsejó mal, no sé si fue a propósito o de verdad son tan ineptos, pero el caso es que el detenido volvió a la calle sin problemas”, comentó Kenia.

Pero si para el juez de la causa todos los elementos no eran suficientes pruebas, el cuerpo de Paola inerte dentro del ataúd debería de serlo. “Según el testimonio del agresor, Paola no le dijo que era hombre y cuando se dio cuenta discutieron, el tipo dice que ella intentó quitarle el arma y en el forcejeo ella sola se disparó dos veces. ¡Es ridícula esa versión. Por la forma en que recibió los disparos es obvio que no fue así!”

Cerca de la una de la tarde la música de Edith Márquez termina. Hay un silencio y una certeza, es la hora de llevarse el cuerpo a su morada final, de pronto sus amigas caen en cuenta que es todo, una vez que la bajen a la fosa no la volverán a ver jamás.

La pesadumbre y el cansancio acentúan la tristeza, el llanto corre por las mejillas de algunas de sus compañeras, en otras vuelve a surgir la indignación, “la prostitución es un trabajo, el asesinato un crimen y nos tratan peor a nosotras que a los delincuentes, no hay día en que no nos maltraten. Ya estamos hartas de la violencia, de la transfobia, de la impunidad”, remarca Kenia mientras se mete de un jalón el último trago de la botella de anís.

El séquito sale con el féretro al Panteón Civil de San Lorenzo Tezonco en Iztapalapa. Cerca de las 16:00 horas se escuchan los mariachis ante una fosa que espera abrazar el cuerpo de Paola. Sus amigas abren la tapa del ataúd y se despiden con abrazos y besos que le depositan en la frente, la última en hacerlo es Kenia, por un segundo olvida dulcificar su tono de voz y se oye una grave y áspera que promete: “¡Te juro que no se va  aquedar así, no habrá impunidad, exigiremos justicia para ti!”.

 

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Iván, un niño especial, tiene ya su beca y útiles gratuitos para seguir estudiando

Redacción/

A diferencia de los otros niños que le precedieron de las escuelas de nivel básico en el municipio de Centro, Iván Abdiel Cárdenas Delgado no subió al estrado. Como estudiante del cuarto año de primaria en la Escuela Especial María Pérez Priego tuvo el honor de ser uno de los primeros estudiantes tabasqueños en recibir su beca y útiles escolares, pero por su condición de autista, fue el gobernador quien se acercó a dárselos.

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Acompañado por su madre, Ana Leticia Delgado Domínguez, esperó en primera fila la mochila amarilla con los cuadernos y la beca económica, que obtiene por segunda vez.

La ceremonia simbólica de apoyos “Becas Nivel Básico, ciclo escolar 2015-2017”, y “Útiles Escolares Gratuitos, ciclo escolar 2016-2017”, duró poco menos de una hora, lo que para Iván Abdiel representó un alivio, pues logró mantenerse atento y sereno en el Salón Villahermosa de la capital tabasqueña.

La beca económica que recibe en dos pagos anuales servirá a su progenitora para pagar la transportación diaria, desde donde viven, en el sector Lindavista, hasta la colonia Tierra Colorada, donde está ubicada la escuela. “Iván no camina bien, así que tengo que agarrar taxi de lunes a viernes para llevarlo a la escuela”.

El resto se destinará a la compra de útiles escolares especiales. “Mi hijo es especial, tiene capacidades diferentes y necesita de bastante material didáctico como plastilina y juegos para aprender”.

El Gobierno de Tabasco entregará en estos días 264 mil 25 paquetes escolares con una inversión de 85 millones de pesos.

Mientras el titular del Poder Ejecutivo expuso a los padres de familia, maestros y autoridades civiles, que las 11 mil 641 becas que se entregarán a igual número de alumnos, en todo el territorio tabasqueño, con un importe total de 27 millones 910 mil pesos, tienen como fin “apoyar la formación y la educación de las nuevas generaciones de Tabasco y de México”, la madre de Iván cuenta con sus propias razones de peso para estar agradecida con este programa.

“Mi hijo ha avanzado mucho, no habla bastante, pero ya conoce las letras y en su forma puede comunicarse con nosotros y sus compañeros de escuela”.

Por fin, nombrados cada uno por el orador, los alumnos de la primera fila suben a recibir sus apoyos. Y finalmente toca el turno a Iván Abdiel. Su hijo sonríe. Su madre está igual de emocionada. Estrecha la mano del mandatario estatal que se ha acercado hasta donde están sentados. Agradece la existencia del programa escolar. “Muchas gracias por el apoyo que el Gobierno de Tabasco da, en particular a estos niños especiales”.

Para los asistentes quedan grabadas las últimas palabras de su gobernador, aun cuando el acto ha terminado: “Por mandato constitucional, la educación es gratuita, a nivel de preescolar, de secundaria y ya de bachillerato. Aunque no es constitucionalmente obligatoria la educación gratuita en el nivel superior, licenciatura, maestría y doctorado, con mucha frecuencia el Estado mexicano también la imparte en ese nivel. Y eso lo complementamos con este apoyo a través del programa de becas. No lo asumimos como gasto, sino como inversión”.

 

 

 

(Frases)

 

“Mi hijo es especial, tiene capacidades diferentes y necesita de bastante material didáctico como plastilina y juegos para aprender”.

 

Ana Leticia Delgado Domínguez

Madre de Iván Abdiel

 

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“Porque la mejor inversión que una sociedad, que un gobierno pueden hacer por su bien presente y su bienestar futuro, es apostarle a la educación de las nuevas generaciones, y así lo hacemos hoy en Tabasco”:

 

Arturo Núñez Jiménez

Gobernador de Tabasco

Los últimos “latidos” del viejo mercado Pino Suárez

Crónica/

Salma Abo Harp/

Escucho el sonido de las maquinitas tragamonedas en el Mercado Pino Suárez. Los pesitos caen dentro de la abertura provocando un ruido metálico. Veo a hombres y mujeres -nunca faltan los abuelitos- probando su suerte; cuando les favorece, con la misma rapidez con la que la máquina expulsa las monedas éstas vuelven a entrar: tin-tin-tin caen las monedas y la lucecita roja comienza su trayecto sobre las frutas dibujando un cuadrado. A mi izquierda justo en la entrada un hombre grita: ¡Limones a diez la bolsa! e intercambia palabras con una señora de cabello cenizo que vende ajos. Camino sobre el piso gastado, sintiendo el olor de las cañerías, taquerías, carnicerías, chiles, croquetas de perros, alimento para aves de corral. Es la primera mitad de julio y visito el mercado más grande y más viejo de Villahermosa porque hay planes de que este galerón de casi una cuadra y techo alto sea derribado para adaptarse a la modernidad.

Mercado Pino Suárez. Planta alta. Administración. Habla Ernesto Govea Contreras: “Yo vivía en la esquina de Lino Merino y Pino Suárez cuando vino el gobernador a inaugurar el mercado. Pues como todo niño curioso, 13 o 14 años tenía yo, me jalé para acá para el mercado y me asomé por los portones que en ese tiempo estaban y vi hacia adentro y me pareció algo inmenso, era la nave central. Cuando llegaron los señores, los políticos con toda la pompa aquella que ese día llegó a inaugurar el mercado, cortaron el listón y ahí habló el gobernador, en ese tiempo estaba Madrazo, y de lo que me acuerdo es del costo de la inversión que se hizo, era de cuatro millones de pesos en aquél tiempo. Eso es lo que más recuerdo. Lo que vi del recuerdo. Fue como una experiencia inolvidable sin saber que yo iba a ser el administrador del mercado y que una niña preciosa me iba a venir a entrevistar el día que yo cumplía 70 años”. Narra pícaro don Ernesto en su oficina.

Hace 54 años de esa anécdota; hoy explica que el mercado manifiesta serias deficiencias estructurales en las instalaciones eléctricas y el drenaje. “Ya es necesario” responde cuando se le pregunta sobre el proyecto de reconstrucción del Pino Suárez con una inversión de 280 millones de pesos. El galerón de casi una cuadra será sustituido por un edificio de tres pisos, con espacio para 1200 locales y un estacionamiento, según anunciaron en abril del 2016 autoridades municipales.

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“Esos grandes monstruos poco a poco han ido liquidado a nuestros mercados”, afirma refiriéndose a las cadenas de supermercados de publicidad azul, roja o naranja que abren sucursales en las colonias: “No estaban preparados los mercados para la competencia, lucharon, hemos sobrevivido por la tradición y la cultura: el regateo, el calor humano, muchas veces hay buenas pláticas, buena vibra, eso le gusta a los que vienen aquí. En los grandes almacenes el trato es muy frio. Aquí hay productos frescos del día no refrigerados.

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El rincón artesano se encuentra a pocos metros de la entrada frontal derecha del mercado Pino Suárez. Con el número 36 pintado en la parte superior este pequeño local es uno de los casi 1150 locales que se encuentran en el mercado. Ahí charlé con sus dueños: Gebert, un señor de ojos verdes, y con su padre, don Robert Zurita que a sus 82 años es uno de los últimos miembros fundadores del mercado Pino Suárez. Recuerda los años de apogeo del mercado: “No había supermercados en la ciudad, no había nada. Era el mercado público, eso hacía que esto viviera lleno”. El abuelo de cabello blanco, camisa celeste, pantalón negro y botas negras lustrosas posee junto a su familia cuatro locales que han servido para construir el patrimonio de su hogar. Gebert, el mayor de sus cuatro hijos es el propietario de El rincón artesano. Desde hace cuatro años, con sus productos variopintos lo adaptó a la modernidad depredadora: “Nosotros seguimos conservando las tradiciones de Tabasco. Todo esto es de aquí de Tabasco. Todo está hecho en Tabasco, todo artesanal, industrial” dice orgulloso don Robert.

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Los contrastes de colores y productos bien podrían servir para ilustrar una postal. Así se ve el local de limpias paredes blancas de los Zurita: hay relojes de mujeres tabasqueñas que en sus faldas extendidas marcan la hora, cayucos en miniatura apilados sobre un estante, frascos de salsas de colores negros, verdes, rojos y naranjas -dependiendo el picor-, licores de cacao, maracuyá, flor de jamaica; horchatas, galletas, chocolates, botellas de vainilla, bolsas con granos de cacao, panes de Emiliano Zapata, quesos de Tenosique, llaveros, ceniceros, cabecitas Olmecas…

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Don César Aguilar, 71 años, bigotito y cabellera entrecana, me cuenta anécdotas de su vida en su mercería “César” ubicada desde hace seis años en un local de la planta alta del mercado Pino Suárez: “Cuando yo entré aquí no existía eso” y señala hacia la calle Primavera que separa dos cuadras que se extienden hasta la calle Pedro Fuentes. En cada esquina hay letreros azules de una cadena de abarrotes seduciendo a los clientes del mercado. Don César se refiere a hace más de medio siglo: “Todo ahí era orilla casi del río, lleno de sauce llorón. Todo eso era sauce llorón. Te digo porque yo venía a jugar ahí yo soy mero choco”. Su padre abrió un local donde vendía frutas y legumbres cuando se inauguró el mercado, pero el negocio aguantó sólo dos años al cambio.

De estantes de madera en su local cuelgan agujetas de zapatos y en las paredes hay estambres y botecitos transparentes con botones. Es una mercería en extinción: “Parisina y Modatelas han acabado con las mercerías chicas. Aunque todavía se defiende uno, porque normalmente aquí la atención es personal”, de esta charla anoto en mi libreta de apuntes que en sus tiempos los tacos costaban 30 centavos y abajo, en las calles, el concreto ha suplantado al sauce llorón; está inundando Villahermosa.

 

 

La gasolinera más popular de Tabasco que da litros de a litros

Víctor Ulín/

Hay quienes vienen desde hace dos años que empezó a operar y no han dejado de hacerlo. Notaron desde un principio la diferencia y el ahorro. Los nuevos, llevados por la curiosidad o la sugerencia de algún amigo, llegan incrédulos y lo primero que le preguntan a Nicasio, el despachador, enfundado en su icónico overol verde, es si de verdad  aquí ponen litros de a litros de gasolina a los automóviles.

A su arribo, a unos metros de distancia, los consumidores pueden ver que hay un cartel que la delegación de la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) colocó para avalar la honestidad del grupo DG, dueña de la gasolinera Olmeca, pero no es suficiente. Nicasio es el que confirma la versión oficial y popular de que en esta estación localizada en una plaza comercial sobre el velódromo de la Ciudad Deportiva, casi frente al Palacio de los Deportes, si dan litros de a litros.

A las nueve o diez de la noche, a veces a las ocho, se acaba el combustible. En la madrugada la pipa, como diariamente, cargará las cisternas subterráneas para iniciar otra vez el servicio a los automovilistas. Aquí el combustible no permanece almacenado como en otras estaciones, se adelanta en aclarar el jefe de piso que supervisa el funcionamiento de las bombas y el desempeño laboral de los despachadores como Nicasio.

Las filas son interminables. Desde la madrugada comienzan a llegar los vehículos para cargar gasolina Premium o magna. Hasta los dueños de Mercedes y BMW acuden a esta estación y, como suele pasar, no siempre son los más generosos con los despachadores cuando se trata de darles una propina como agradecimiento a la atención.

A los automovilistas -informa el jefe de piso José Pacheco- “no le importa tardarse media o una hora, así esté la cola de larga. Han comprobado que aquí sí les rinde el combustible”.

El tiempo de espera se traduce entonces en un mayor rendimiento y reducción de gastos.

Don José tiene cinco camionetas Nissan y todas las abastece de gasolina en esta estación, la más popular de Villahermosa y el estado de Tabasco, aun cuando, según la Profeco, son 13 las estaciones, de varios grupos de gasolineros, que ofrecen litros completos a los consumidores en Centro.

“Si no dieran los litros completos yo no estaría aquí ahora”, expresa al reportero don José y reconoce que, en efecto, lo que ahorra en litros de gasolinas que no le roban, es considerable.

La experiencia de don José se va multiplicando entre los consumidores, hombres y mujeres que huyen de las decenas de estaciones dispersas en la ciudad que no dan litros completos. Que roban. Que prefieren pagar 250 mil pesos de multas por no permitir que inspectores de la Profeco realice inspecciones en las bombas, de acuerdo con la versión del delegado, Máximo Moscoso.

Doña Victoria, por ejemplo, tiene una camioneta Mazda y asegura que los 500 o 600 pesos que le pone de gasolina le rinden una semana, con el uso de clima incluido y una actividad demandante a diario.

Antes de conocer de esta estación, solía acudir a la Faja de Oro, ubicada sobre la Avenida Ruiz Cortines. Por supuesto que la gasolina no le rendía lo que ahora. Eran menos días. Le robaban.

Enrique y su madre, doña Petrona, han comprobado por más de año y medio que en esta estación el combustible les da un mayor rendimiento: 400 pesos de magna para su Chevy le rinden una semana.

“Ellos mismos comprueban que en esta gasolinería no se les roba, que aquí si se dan los litros completos”, asegura Nicasio, un despachador con una experiencia probada en otras estaciones de servicio

Delfín, el taxista, le da razón a Nicasio antes de que, entre bromas y camaradería, le regale unas monedas de propina: “La diferencia es mucha, en otras gasolineras te roban hasta 70 pesos”.

En un principio la estación era la favorita de muchos taxistas, pero les ganó la impaciencia y optaron por irse a otras; ahí donde, como dice Delfín, les roban hasta 70 pesos por tanque.

Para Otilio y su esposa, es la primera experiencia de venir a cargar combustible en esta gasolinera. Refieren que solían pasar seguido por aquí y preguntaron en una ocasión por qué había tantos automóviles esperando turno para llenar tanque. “Nos dijeron que aquí si daban litros de a litro y pues venimos a comprobarlo”, cuenta sin descender de su automóvil.

Nicasio sostiene que así debe ser: que no hay necesidad de que los conductores se bajen de sus unidades desconfiados de que le vayan a echarle menos o para ver si no arranca en cero la bomba.

Lo primero que hace Nicasio es indicarle al automovilista que la bomba marca e inicia en cero.

Es notable cuando el consumidor es primerizo: ve a la bomba o se baja. Pero son pocos. Los que son clientes frecuentes usan el tiempo de desconfianza para juguetear con sus celulares o, si son mujeres, para mirarse un momento al espejo, recogerse el cabello o repintarse los labios.

“Somos mucho más que dos”

Crónica/

Víctor Ulín/

A su lado, discreta, muy propia, su esposa Laura Ximena Martel Cantú. Caminan al pódium. Son pareja. Esposos. Llegaron y entraron juntos a la explanada de la Ceiba del Ayuntamiento.

Mes y medio después de su boda del 16 de abril, Gerardo Gaudiano Rovirosa muestra públicamente que su vida – y la política- no es la misma desde que la comparte con ella.

“Si te quiero es porque sos,

mi amor, mi cómplice y todo

y en la calle codo a codo

somos mucho más que dos”.

Eligió al poeta Mario Benedetti para decirle lo que representa en su vida y en su creciente carrera política: ya fue diputado federal e inicia a partir de hoy 1 de junio su experiencia como gobernante.

“A mi esposa y compañera Ximena, mujer inteligente y de convicciones, con un profundo compromiso social, le transmito ese pensamiento que tan poéticamente lo expresa Mario Benedetti”.

Precedido por el himno y la marcialidad de los militares que enrollaron la bandera, en su mensaje de toma posesión como presidente municipal de Centro para el período 2016-218, un evento político por naturaleza, ahí, con y ante su esposa Ximena, hubo espacio para el amor y la nostalgia por los ausentes. Pasan las cinco de la tarde.

Concilió a la política con el corazón.

Infaltable, el recuerdo permanente de los abuelos que nunca se han ido. Del abuelo Leandro y de la abuela Celia.

“Mi homenaje lleno de sentimiento en este momento a mis queridos abuelos Celia y Leandro. Desde esta tribuna quiero agradecerles su sabiduría y los consejos que me fueron guiando hasta estos días”.

El agradecimiento lo extendió a los familiares de sangre: a su papa, a sus hermanos Pachela, Haydee y Cristóbal.

“Mi sentimiento y agradecimiento por su cariño y porque hemos permanecido unidos a pesar de las adversidades”.

En su discurso, hay una mención para alguien que sigue siendo su inspiración, su guía, su referente, su amor eterno: “Hago presente un especial pasaje de amor y recuerdo eterno hacia la memoria de mi madre Pachela, quien siempre me guía en el camino de mi conducta y de mi compromiso con la gente. A todos lados te llevo presente”.

“A mi esposa y compañera Ximena, mujer inteligente y de convicciones, con un profundo compromiso social, le transmito ese pensamiento que tan poéticamente lo expresa Mario Benedetti”.

Nueve meses y medio después de que los magistrados del Tribunal Electoral de Tabasco (TET) anularan el 15 de agosto de 2015 la elección del 7 de junio y su fallo fuese replicado por la Sala Regional de Xalapa y la Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) que obligaron a una contienda extraordinaria el pasado 13 de marzo de 2016, Gerardo Gaudiano Rovirosa, emocionado, satisfecho, contento y optimista, concluía la etapa pos electoral de su victoria y asumía la encomienda de gobernar el municipio más importante de Tabasco.

“Como siempre lo he hecho, y siguiendo los principios y valores que me fueron inculcados por mi familia, hoy me comprometo a seguir entregando mi amor y todos mis esfuerzos por nuestra querida Villahermosa y el municipio de Centro”, ofrece a todos los que comparten con él este histórico momento que vino antecedido de adversidades superadas. De una batalla permanente por la defensa del voto ciudadano.

 

II

El domingo 29 de mayo por la noche, a unos metros del Ayuntamiento, el monumento de su abuelo fue colocado cuidadosamente por los obreros, en la esquina que conforman el cruce de las avenidas Paseo Tabasco y Ruiz Cortínez. Era el reconocimiento del Consejo Municipal encabezado por Francisco Peralta Burelo y de los tabasqueños, a un ex gobernador que dejó su visión proyectada y materializada en lo que hoy conocemos como Tabasco 2000. Nadie podría negarle su lugar en la historia.

El abuelo, en vida y a la distancia, acompaña siempre a Gerardo Gaudiano. Es la figura que más admira y de la que replica su ejemplo. Estuvo con él en sus inicios como militante perredista, como candidato  y diputado federal. En las decisiones más difíciles de su carrera política.

El inicio de la segunda elección,  en la mañana del 9 de febrero de 2015, comenzó su campaña con un homenaje en el busto de su abuelo, localizado a un costado del hotel Marriot.

Durante las dos campañas para la alcaldía de Centro, muchos de los mayores le ofrecían su respaldo por que conocieron a su abuelo y fue un buen gobernante, de los que hicieron la excepción en el PRI.

A unos metros de la estatua del abuelo, en el corazón del Ayuntamiento, en la misma zona de Tabasco 2000, Gerardo Gaudiano Rovirosa comenzó a forjar su propia historia como el primer alcalde perredista en la tarde del primero de junio.

Este día vino precedido también por otros importantes, después de dos contiendas electorales ganadas.

El jueves 26 de mayo del 2016, finalmente los magistrados del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) ratificaron su triunfo y desecharon las impugnaciones que presentaron los dirigentes del PRI, Miguel Ángel Valdivia de Dios, y Morena, Adán Augusto López.

Al día siguiente, el 27, el entonces alcalde electo estaba feliz. Y no era para menos. Después de dos campañas electorales,  fue un momento que disfrutaba al máximo y que compartió con los medios de comunicación desde la misma noche del 26 en el que concedió una serie de entrevistas a quienes lo buscaron para conocer sus impresiones del fallo.

En la última conferencia de prensa antes de asumir, en la sede del PRD, a su lado Oswald Lara Borges, el abogado de las mil batallas que combatió con la furia las impugnaciones y ganó.

Con la ratificación de su triunfo que previamente había sido avalado por los magistrados del Tribunal Electoral de Tabasco y de la Sala Regional del Tribunal Federal de Xalapa, Gerardo Gaudiano logró consumar la hazaña del 13 de marzo, en la elección extraordinaria, después que en circunstancias nada claras le fue arrebatado la victoria del 7 de junio: derrotar a Roberto Madrazo Pintado y al mismo Andrés Manuel López Obrador, hombre al que le mantiene un respeto y agradecimiento.

Gaudiano jamás ha hecho gala de soberbia o festín de su triunfo sobre Roberto Madrazo o Andrés Manuel López.  Sus diferencias han sido simplemente en el ámbito de la política y ahí se han quedado.

Para los adversarios, grandes o pequeños, solo ha tenido palabras de conciliación e inclusión.

Entiende que en política la suma es vital para poder gobernar y que se requiere de todos, que nadie sobra.

“(…) Centro ha perdido tiempo, ha perdido recursos, pero todos tenemos que darle la vuelta a la hoja. Tiendo la mano a mis adversarios momentáneos políticamente hablando y siempre he estado dispuesto a darle la vuelta a la hoja”, dijo al diario Tabasco hoy en la entrevista en la que adelantó sus primeros 150 retos para realizar en Centro.

 

III

Desde el inicio de su mensaje, Gerardo Gaudiano Rovirosa ratifica su honestidad: asumir la presidencia municipal de Centro es su mayor reto personal, profesional y política

“Mi conducta política está basada en el cumplimiento de la palabra, haciendo lo que se dice y diciendo lo que se hace, privilegiando en todo momento la armonía política y respetando la pluralidad ideológica del Cabildo”, expresa ante el gobernador Arturo Núñez Jiménez y su esposa, la profesora y presidenta del DIF, Martha Lilia López Aguilera.

El compromiso, su mayor responsabilidad, será procurar el bienestar de los habitantes de Centro.

“Porque Centro somos todos haremos lo que tengamos que hacer para que nos vaya bien a todos y vamos a impulsar los proyectos que sean necesarios en beneficio de toda la gente”, promete.

Sin vacilaciones, establece que “sabemos a dónde vamos, y a dónde no queremos volver”.

“Por mi parte, actuaré como lo que fui, soy y seguiré siendo siempre: un hombre común, cercano a la gente”…

En la explanada La Ceiba del Ayuntamiento hace calor. Pero todos están atentos. Escuchan. Observan.

Ahí, entre los asistentes, se encuentran el gobernador de Michoacán Silvano Aureoles Conejo; Carlos Navarrete Ruiz, ex presidente del PRD; el dirigente estatal, Candelario Pérez Alvarado; representantes del gobernador de Chiapas y del Ayuntamiento de Mérida, los ex gobernadores Enrique Priego Oropeza y Víctor Manuel Barceló Rodríguez; ex alcaldes de este municipio, ediles actuales, diputados locales, federales, senadores, amigos, líderes naturales, delegados de Centro, ciudadanos.

David Gustavo Gutiérrez, el más destacado empresario tabasqueño y su esposa están presentes. Su hijo, Arcadio, en la víspera, fue designado como coordinador de Turismo y Desarrollo Económico del Ayuntamiento. Va tejiendo su propia carrera en la política.

Suelto, seguro, el alcalde afirma que en esta concepción de lo público tres grandes premisas serán las que guíen su administración:

“La primera, es nuestro compromiso generacional integrar y sumar la voluntad de todos los ciudadanos, organismos, grupos de la sociedad, empresarios, universidades, colegios de profesionistas y líderes sociales. Visiones y propuestas plurales, pero que solidariamente muestran su disposición por aportar a Centro su tiempo y experiencia.

“Vamos a ser un gobierno abierto, que escucha los reclamos sociales, pues son los propios ciudadanos quienes tienen el pulso de sus problemas, y la mayoría de las veces, también de sus soluciones.

“La segunda premisa es nuestra convicción de gobernar integrando equipos de trabajo competentes, con visión para planificar de forma estratégica, que gestionen recursos y ejecuten las obras públicas y los programas de gobierno de manera eficiente y transparente.

“La tercera premisa es la permanente actitud de colaboración, tanto con los órdenes de gobierno estatal y federal como con los demás municipios.

“Esta colaboración nos permitirá impulsar una diversidad de acciones conjuntas: entre ellas obras, programas sociales y acciones trascendentes como el tema de los servicios públicos, la infraestructura vial y la seguridad pública en donde Centro, de la mano del gobierno del Estado será un ejemplo de colaboración y coordinación permanente

Tiene claro que la que inicia es una etapa de profundas transformaciones económicas y sociales, una que exige “lo mejor de nosotros, pero también exige de preparación para poder construir un municipio con una mejor calidad de vida”.

A los que integran su gabinete, hombres y mujeres, jóvenes y experimentados, presentados a los medios de comunicación el 31 de mayo, públicamente les manifestó lo que espera de ellos ahora que lo acompañen a gobernar y a servir a los ciudadanos.

En lo inmediato, -les dijo- “siendo congruente con mi pensamiento y acción, he pedido a todo mi equipo que a partir de hoy presentemos ante las instancias internas correspondientes nuestra declaración patrimonial y nos sumemos a la iniciativa 3 de 3; porque queremos mostrar esta cara transparente y estas manos limpias a la gente de Centro”.

En lo personal, reitera que seguirá siendo el mismo, igual, de trato y personalidad: “Por mi parte, actuaré como lo que fui, soy y seguiré siendo siempre: un hombre común, cercano a la gente, que quiere estar a la altura de las circunstancias y de su municipio asumiendo con dedicación las grandes responsabilidades que ustedes me han conferido.

“Por eso quiero ser enfático no habrá cambio confiable si permitimos la subsistencia de ámbitos de impunidad y mi compromiso y garantía es que la lucha contra la corrupción la impunidad será implacable”.

“Mi gestión será la consecuencia de la voz de cada ciudadano expresada en sus demandas y sueños, escuchada en mis recorridos permanentes por las calles y plazas, visitando a las personas en sus hogares y trabajando codo a codo con la comunidad”.

Casi la siete de la noche y la ceremonia concluye.

IV

 

El 2 de junio, por la mañana, el presidente municipal supervisa acciones de limpieza en la Colonia La Manga II, saluda a los trabajadores, corta el mal monte, y después lo hará en Gaviotas, y al día siguiente en Indeco, y en la noche estará atento a que el drenaje de la ciudad funcione bien y protección civil preste ayuda a las familias afectadas por las lluvias…

Lo prometió y lo va cumpliendo.

Eugenio Flores, dos destinos: el sax y Chicoché

Crónica/

Kristian Antonio Cerino/

Fotos: Álbum Eugenio Flores/

www.diarioactivo.mx/

 

Quién podría decir que el hombre adquiere habilidades motrices al pelar camarón. Quién podría asegurar que al pelar el camarón un individuo después desplazará sus mismos dedos por una máquina de escribir. Quién podría afirmar que con esos mismos dedos, peladores de camarón y golpeadores de una máquina,  al ponerlos en las llaves del saxofón, emergerá música

Eugenio Flores (1948) es un joven que pela camarón. Vive en la calle Matamoros en Villahermosa, Tabasco, y está a algunos años de distancia de poner los dedos en el saxofón que dejó en casa el padre a su muerte. Por ahora, pela camarón y estudia para ser un taquimecanógrafo. El mejor. Trabaja por las mañanas en un sitio bautizado como El rocanrol, en donde venden cervezas y cocteles. Y por las tardes, estudia taquigrafía gregg y mecanografiado en la Academia Juan T. González

Durante dos años ha vivido entre el olor a molusco y a tinta de la cinta que se ponía en las antiguas máquinas de escribir. Hubo otra tinta que también olió: la que usaba para lustrar zapatos en el parque Juárez.

La taquimecanografía era lo de moda, como después lo fue estudiar capturista de datos, los años en que la informática desplazó a la mecánica.

—Era una carrera de menor costo. Uno salía como secretario.

Vivía aquí y allá. Una vida monótona. Había abandonado la escuela por la escasez de dinero y un día escuchó el requinteo de una guitarra eléctrica al retornar a casa. Se acercó.

Vio a unos muchachos que no eran “del rumbo” y se quedó a mirar el futuro. El suyo. Nadie le pudo regresar la mirada a los camarones y a la máquina de escribir.

Se olvidó de Mario Ortiz, el dueño del rocanrol, lo mismo que de sus maestras que le enseñaban gregg y del cajón en el que guardaba la grasa para limpiar zapatos. Puso sus ojos en el metal, en el instrumento que inventó Adolfo Sax

—De cotorreo, soplé.

 

* * *

 

Las primeras clases de solfeo las recibió en casa. El padre de Eugenio Flores, Eugenio Flores Moreno, le instruyó en la vocalización basada en el libro de Hilarión Eslava. Le impuso el aprender las cincuenta y ocho lecciones de solfeo. Esto lo haría unos años antes de morir y dejar al hijo con su madre y hermanos cuando tenía trece años. A la muerte del patriarca, la única herencia fue un saxofón Conn que su padre trajo a Tabasco, de su natal Zacatecas, en los años de la revolución. El instrumento de viento, plateado de principio a fin, habría de venderse después para afrontar la crisis económica.

Nadie le pudo regresar la mirada a los camarones y a la máquina de escribir. Puso sus ojos en el metal, en el instrumento que inventó Adolfo Sax

Lo poco que cuenta fue cuando Chicoché le dijo, al mirar por la ventana de hotel Palace: “Mira, el monstruo de concreto, algún día será nuestro. El monstruo de concreto desde luego fue de ambos, pero a la muerte de Chico la crisis pegó a La Crisis.

Así, en este mar de carencias, conoció al maestro Alejo Varela. No sólo le enseñó a soplar el sax, también le dio a préstamo su instrumento. A los diecisiete años, Eugenio Flores  Pérez sopló “duro y duro” sin importar romperse los labios o, en su caso, reventarse los pulmones

—Pasé todo el día soplando.

 

Y horas más tarde se escuchó una canción que Eugenio habría de recordar siempre: Y la amo, tocada en inglés por The Beatles. Todavía, hoy, esta melodía instrumental la hace suya con una onomatopeya: Tararará.

Pasado los seis meses ya era músico en un grupo musical. En retrospectiva, también recuerda a Juan Sosa y a Manuel Pérez Merino, como sus maestros de armonía.

 

Desde entonces, Amelia Pérez Chan, la madre, creyó que por fin el hijo tendría su modus vivendi en la música y cabría la posibilidad de pensar, ya con seriedad, de olvidarse en lavar la ropa de los vecinos y vender comida.

 

* * *

 

En los días en que retornaba a casa oloroso a camarón oyó un canto de sirenas. Distinguió el sonido de una guitarra eléctrica y consideró oportuno  acercarse. Vio que eran unos jóvenes que ensayaban canciones en casa de un vecino que todos conocían como Ojo pelao. Pocos sabían que su nombre de pila era Luis. Los muchachos trabajaban por las mañanas y practicaban por las tarde. Allí, Flores recuperó el ánimo de aprender a tocar el saxo y se fue a meter a casa de Alejo Valera con el fin de aprender todo sobre el metal.

 

¿Cómo se llama el grupo? Preguntó Eugenio. Los universitarios del rock, le dijeron los chamacos. Entre ellos: José Manuel Peña Vázquez, José Antonio Camacho Vázquez, el bajista; José Manuel González, la polla, y el famoso Loco Tepate, de Tenosique, Tabasco.

 

—Eran un poco mayores que yo.

Era 1965, mediados de los sesentas, y por todas partes se escuchaba en la radio esos grupos llamados Los rebeldes del rock y Los hooligans. Los universitarios del rock replicaban canciones de la época, La plaga, El rock de la cárcel, Adiós Jamaica.

Pelar camarón ya no fue igual. La música le taladró los oídos y se alojó en sus pensamientos. Añoraba salir de la cocina del restorán para ver el ensayo de Los universitarios del rock.

Después de semanas de desayunar y cenar con el sax, se sintió seguro para ser un músico. Sin embargo, la única vacante en el grupo fue de chalán, que traducido a la realidad, representó recoger los cables o cargar bocinas, en un primer baile en Pichucalco, Chiapas.

Cuando les toqué Y la amo, el Loco Tépate, se emocionó. Ya no había pretexto para incluirlo en la banda y así sucedió en el parque Juárez de Villahermosa, cerca de una desaparecida fuente. Aquella vez el maestro Leandro Sánchez, el saxofonista icono de Tabasco, escuchó a Eugenio. Eran los años en que Chicoché comenzaba a cantar en una organización llamada Los temerarios de los hermanos Villegas

 

¿Sabría Eugenio Flores cuánto ganaría por ser músico de Los universitarios del rock? En nada.

 

Los músicos de esa época no hablaban de dinero ¡Por dios! Nunca decían ¿cuánto me vas a dar? Estábamos contentos de tocar y ya, o porque no teníamos familia, dice.

 

* * *

 

La vida en Eugenio comenzó a prosperar. En playa El limón, en el municipio costero de Paraíso, escuchó la primera invitación para ir más allá de Tabasco. Un músico de Los genios de Puebla le convenció para abandonar a Los universitarios del rock. El día era soleado cuando decidió que no perdía nada con intentarlo. Esto sucedió en los años en que la cerveza Carta blanca dominaba el mercado en el sur de México.

 

A la edad de dieciocho años, y con el permiso de la madre, viajó a Veracruz. Llegó a un lugar llamado Santiago de la Peña para hacerse miembro de Los Genios, luego habría de estar con Los Grecos y por segunda vez con Los Genios. Al menos, dos años en ambas organizaciones. Habría sido más pero una diferencia con Silvio y Miguel Bárcena, dueños de Los Genios, lo obligó a regresar a Tabasco. Su retorno le traería consecuencias porque se trajo consigo el saxofón del grupo, un metal marca selmer, y costoso.

—Trataron de demandarme pero no pasó nada.

 

A su repatriación se enteró que Los universitarios del rock ya se hacían llamar Los profetas. Supo también que el Loco Tépate ya no estaba en el grupo, menos Silvano Zetina. Por pláticas, se informó que el grupo sensación eran Los modernistas y que sus músicos eran

 

Carlos Ayala, Héctor Chong, Andrés Angulo Escobedo, César Rodas, Armando

Escalante, el Loco Tépate y Silvano Zetina. Siete en total. Era un conjunto más profesional, con música de más conocimiento e instrumental.

“Ellos no querían que entrara porque no daría la talla y más porque el grupo ya empezaba a sobresalir”, confiesa Eugenio Flores,  nacido un 28 de septiembre de 1948.

 

Pese al rechazo de algunos, menos el del Loco Tépate, viajó con ellos a la ciudad de México. Llevaba, por si era necesario, un “saquito” que le compró el mismo Loco. Por azares del destino, Los modernistas ya eran ocho músicos con Eugenio cuando se presentaron en televisión nacional, en un programa patrocinado por el shampoo Vanart

 

—Con dos saxofones, el grupo causó impacto.

 

Se trataba del sax de Armando Escalante y el suyo. Por el éxito del grupo, Escalante decidió que ya no podía atender dos trabajos y dijo que le daría prioridad a su empleo en las oficinas de correos en Villahermosa. Desde ya, Los Modernistas eran 7 músicos y el público los identificaba como Los 7 Modernistas. Era 1967.

También, en México, había otra organización que se llamaba Los Modernistas, así que para evitar problemas legales, los representantes del grupo sólo le agregaron Los 7. Para cuando se grabó el primer disco, en compañía América, la organización musical ya se oía con fuerza en las estaciones de radio.

Sin la paciencia de Carlos Ayala, el dueño del grupo, no habría podido destacar, afirma Eugenio Flores Pérez.

 

—Me decía: ¡tú puedes!

 

* * *

 

En 1971, Eugenio Flores abandonó el grupo, previas pláticas, por diferencias. Pensó que la carrera artística había terminado, pero se equivocó. La sorpresa fue que aquí en Tabasco otra banda musical despuntaba: Los bárbaros. Su canción Pecado mortal los había puesto en la lista de los temas favoritos. Era el LP, o disco de acetato, más pedido a los locutores.

 

Flores recibió la invitación de ir al hotel Mansur. Allí estaba hospedado el representante del grupo Jesús Ocaña Villa Beytia. Luego de unos cafés y probablemente un par de tragos, acordaron su contratación. La noticia alegró a todos, igualmente a Enrique Huicap, el dueño de Los bárbaros.

 

Y pensar que Eugenio tendría vacaciones… al día siguiente ya partía por enésima vez a la ciudad de México. Una nueva gira le esperaba. Conoció el territorio nacional y por primera vez Estados Unidos.

 

A decir de Flores, Los bárbaros “estaban durísimos”, algo así como “pegando con tubo”. Con ellos, grabaría dos discos, esto sin sumar los ocho que grabó con Los 7 modernistas

 

—Mi mamá estaba contentísima

 

El sueño “Los bárbaros” sólo duró dos años. El ir, dos o tres veces, a ciudades como Los Ángeles, Chicago, San Antonio y Dallas, le hizo conocer el amor. Esta fue la razón por la que optó salir del grupo. Un día, así de pronto, se quedó en Chicago, y en esta ciudad permaneció dos años tocando el sax para Los silenciosos, una banda que ambientaba en los bares. Cuando salía a la calle escuchaba el jazz o el blues y quizás esto lo inspiraba a permanecer en Estados Unidos.

Mientras tanto, en el caluroso y lluvioso Tabasco, unos grupos desaparecían y otros resurgían. Eugenio estaba seguro allá con su visa y la compañía.

A los veinticuatro meses, el ex saxofonista de Los 7 modernistas y Los bárbaros comenzó a extrañar la tierra, el pozol, la horchata y los tamales. Echaba de menos a su madre y a sus seis hermanos. La intención fue estar en Villahermosa durante un mes y volver a Chicago:

 

Ya cuando vine aquí me doy cuenta que ya estaba sonando Chicoché y La Crisis, ya Los 7 Modernistas y Los bárbaros radicaban en México y Los temerarios habían desaparecido.

Él se enteró que estaba en la capital y se dio a la tarea de buscarme, y me fue a buscar a casa de mi mamá.

 

Lo recuerda bien. Chicoché conducía un mustang negro el día en que Eugenio Flores caminaba por la plazuela de El Águila, cerca del bar El Submarino. Le dijo, en voz del saxofonista estas palabras:

Flaco, te he ido a ver, qué haces allá tan lejos, coño, te invito a mi grupo.

 

Se subió al auto, platicaron, saludó a la familia de Chicoché, y en el transcurrir de las horas y los días se convenció de que podría regresar a las grandes carpas con

La crisis de Chicoché. El hombre del overol le había pedido en la charla que estuviera solo un mes con el grupo y que de no adaptarse podría irse a Chicago con todo y el saxofón que trajo en su maleta.

 

Era 1974, el año en que Eugenio debutó con José Francisco Mandujano, Chicoché, en la ciudad de Aguadulce, Veracruz. El mes de prueba se tradujo en quince años, ocho películas, decenas de discos y presentaciones en radio y televisión. Aquel amor de Chicago se presentó en Tabasco pero el sax-men ya había resuelto no regresar y ya no supo más de Los silenciosos y de ella.

 

Para Eugenio, con Los 7 Modernistas y Los bárbaros, representó sus años de estudios; su graduación musical con Chicoché. Al fallecimiento de Chicoché, en 1989, consideró oportuno no quitarle el nombre al grupo, La crisis, y asumió el liderato

 

—Fue difícil asumir.

 

Flores habla muy poco de este capítulo doloroso en su vida. Lo poco que cuenta fue cuando Chicoché le dijo, al mirar por la ventana de hotel Palace: “Mira, el monstruo de concreto, algún día será nuestro. El monstruo de concreto desde luego fue de ambos, pero a la muerte de Chico la crisis pegó a La Crisis.

Pese a las adversidades Eugenio Flores, o Euflor, se mantuvo con La Crisis. Hacía presentaciones y concedía entrevistas. Es probable que alguien diga que la vida musical de Euflor acabó ahí; nada de eso es cierto. Eugenio continuó haciendo y llevando su música con el grupo o solo. Grabó discos con música instrumental y se sigue presentando en donde le contratan o invitan. Cuando toca el sax, siempre se encorva, cierra los ojos y su cuello suele expandirse, lo mismo con el soprano o con el sax alto. Se viste fiel al estilo que creó a la muerte de Chicoché, de gabardina azul.

 

—¿Por qué decidiste dejarte crecer el pelo?

 

—Para buscar un estilo propio

 

Un par de años a la partida de Chicoché, la cabellera -o cola de caballo- se mantiene en su mismo sitio. Ya no crece, pero ahí está.

 

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