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Jonrón a Orsan

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Víctor Ulín/
El presidente Andrés Manuel López Obrador corrigió un error que pareció no dimensionarse en su momento por el gobierno del Estado y directivos de los Olmecas: devolverle al nuevo Parque de Béisbol su nombre histórico de Centenario 27 de Febrero con el que los tabasqueños lo conocen, y que se pretendió llamar “Orsan”, principal patrocinador del equipo.
Intentar llamar Orsan al Parque Centenario de Béisbol fue un exceso. A menos que el patrocinador principal del equipo hubiese sido el propietario, entonces estaba en su legal y legítimo derecho de llamarlo con el nombre que quisiese.
Pero todos sabes que el nuevo Parque de Béisbol fue hecho con recursos públicos de la Federación y por lo tanto no había ninguna razón para que llevara el nombre de un grupo gasolinero, por más benefactor que sea.
Desde que los directivos anunciaron que de un plumazo borraban el histórico nombre del Parque que rememora el juego de las 27 entradas, las reacciones fueron de rechazo y condena.
Y ya con el nuevo nombre Orsan montado sobre la estructura principal del nuevo parque de Béisbol, el Presidente, en la última visita que hizo en marzo, anunció que le pediría al gobernador Carlos Manuel Merino que se mantuviera el nombre original, lo que fue recibido con júbilo por los fanáticos y en general por la población.
El hecho de que el viejo estadio hubiera sido demolido para dar paso a uno más moderno , no quitaba el simbolismo ni la referencia histórica del Parque Centenario 27 de febrero, ícono del béisbol choco.
Lo que evidenció el cambio de nombre fue un desconocimiento sobre la importancia histórica y simbólica que tienen para la gente monumentos y nombres icónicos, mucho más cuando refieren un acontecimiento de trascendencia que marcó un hito, en este caso en el deporte tabasqueño. Es como remodelar el Zócalo de la Ciudad de México o Plaza de Armas y después llamarlo Oxxo o Coppel, solo porque la empresa contribuyó con una donación monetaria o material.
Lo que queda después de que la petición del Presidente fue atendida por el gobernador, directivos de Olmeca y el Grupo Orsán, es una lección: la tradición debe conservarse por más patrocinadores poderosos que un equipo como Olmecas pueda tener, amén de que no puede imponerse nada en contra de la voluntad de los ciudadanos o, en este caso, de los fanáticos de la pelota caliente.


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