Reconciliación con el madracismo

Víctor Ulín/ Sin Remitente/

Aunque a más de uno le sorprendió, la reconciliación del presidente Andrés Manuel López Obrador, líder moral de MORENA, con el madracismo, debe explicarse como su compromiso de dejar a tras el pasado con sus diferencias y confrontaciones políticas con quienes fueron sus adversarios.
Ese 4 de junio en su conferencia mañanera, con su reconocimiento público al político Carlos Alberto Madrazo Becerra, el presidente tabasqueño finalizó también una etapa de añeja confrontación que había venido ocurriendo en detrimento del desarrollo de Tabasco.
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expresión hacia el también político tabasqueño madracista no fue, seguramente, fortuita ni en solitario, sino que debió partir de una reflexión colectiva, profunda y responsable entre los liderazgos de Morena, por las implicaciones que el solo reconocimiento público al madracismo provocaría entre quienes todavía no olvidan viejas rencillas.

El propio gobernador Adán Augusto López ratificó con su asistencia al aniversario luctuoso de Carlos Alberto Madrazo el gesto de reconciliación que muy temprano había hecho el presidente, y aportó su capital político y voluntad para terminar con una época de confrontación estéril.
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lo revelaría más tarde: el presidente le pidió que en su nombre saludara al ex gobernador Roberto Madrazo Pintado, y a su familia.

La militancia de Morena, integrada por hombres de izquierda y de ex priístas y perredistas, no procesaron de momento la reconciliación con el madracismo en el país y en Tabasco, en particular con el ex gobernador Roberto Madrazo Pintado, y sus seguidores.
Pero hoy, a la distancia y en frío, entienden – o deberían hacerlo- que la reconciliación con el madracismo trasciende las coyunturas políticas para proyectarse en un futuro inmediato para, entre otras cosas, las alianzas electorales que vienen, como recién ocurrió en Puebla, y que podría replicarse en Tabasco.

En Tabasco, hoy el Partido Verde Ecologista (PVEM) que lideró Federico Madrazo Rojas, actual consejero estatal, representa un activo político importante, por encima del PRD, PAN y PT, para los procesos electorales, pero principalmente para contribuir a la gobernanza desde el Congreso del Estado y de la misma administración de Adán Augusto López Hernández como ya lo ha demostrado con su respaldo el dirigente Miguel Vélez Mier y Concha.

En esencia, pues, el PVEM de Tabasco simboliza a un madracismo en acción que ha venido, se quiera o no, acrecentándose y ganando a votos presidencias municipales y diputaciones. Y para Morena, no lo descarte, podría ser su mejor aliado en 2021 y 2024.

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