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La institucionalidad y la lealtad de Benito Neme Sastré

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Columna/ Guayabera Política

Guillermo Hubner y Díaz/

 

 

Lo  que evidencian quienes le niegan a Benito Neme Sastré la posibilidad de convertirse el año próximo en candidato del Partido Revolucionario Institucional, PRI, a gobernador del Estado, no es sino una sobrada superficialidad cultural y política que pone al descubierto apetencias y predilecciones por las tradicionales y hediondas componendas y complicidades en vez de expresar y asegurar disposición por los compromisos y las alianzas para bien.

Arguyen -que no es lo mismo que argumentan-, variadas y singulares ocurrencias las que, llegado el momento, no encontrarían sustento en ningún texto electoral o partidario de obligada cumplimentación.

Poco falta para que los descalificadores, por no decir denostadores, que en muchos casos no son sino envenenadores profesionales de la vida y fieles contribuyentes de la fractura social que padece Tabasco, digan que el hijo menor del gobernador Salvador Neme Castillo, derrocado mediante un nefasto golpe de Estado urdido en la capital de la república, no es tabasqueño siquiera.

De todo le han dicho y seguramente le seguirán diciendo, en tanto que Neme Sastré no caiga en sus redes y ceda a sus exigencias que no deben de ser baratas, ya se sabe que la falta de principios y valores, de escrúpulos, conduce a la inmoralidad y, en el universo en el que este antivalor reina, las buenas normas y las buenas costumbres salen sobrando.

Tanto ciego y sordo hay, como estamos viendo, que estarán deseando, como el león, que todos asuman sus condiciones. No son capaces de imaginar siquiera la enorme importancia y trascendencia que tiene desempeñar un cargo público de la innegable jerarquía del que cumple el joven político tabasqueño, designado por su capacidad administrativa directamente por el presidente de la república Enrique Peña Nieto, en el que la institucionalidad y la lealtad al jefe, que en este caso también es a su amigo y compadre, debe de mantenerse en todo momento por sobre cualquier eventualidad o interés personal.

Le exigen a Benito Neme Sastré que defina ya sus aspiraciones como lo han hecho otros aspirantes a la candidatura tricolor sin reparar en esos y otros puntos de valoración de innegable importancia, hay quienes ya lo hacen, ya caminan, o corren, y en algún caso colaboradores cercanos a los mismos, presumen que muchos nuevos encargos públicos del orden federal y partidario, son producto de señaladas influencias de sus jefes y que por ahí va, o viene, la definición de la candidatura.

Neme Sastré no ha dicho a los cuatro vientos que desee alcanzar la candidatura de su partido y ser gobernador, pero se lo ha dicho –arriba, en medio y abajo- a quienes debe enterar de sus apetencias políticas futuras y en estos momentos un buen integrado y ordenado contingente de operadores políticos concientiza a miles de paisanos de todas las latitudes del estado sobre el interés del director de Caminos y Puentes Federales de Ingreso, de alcanzar la primera magistratura de su tierra natal. Eso, además de sostener encuentros periódicos en la ciudad de México con tabasqueños, jóvenes y adultos, interesados en su proyecto.

Otro señalamiento, bastante insistente, insidioso diríase, en contra de Neme Sastré, tratando de volver ilegítimos sus genuinos y acreditados anhelos, es el de que no tiene arraigo en la entidad y nadie lo conoce, nada más falso, si de alguien se habla en estos momentos dentro y fuera de las filas del tricolor, en muchísimos espacios de opinión, es precisamente de él, de Benito Neme Sastré, al grado de que ya aparece bien colocado en las listas elaboradas por empresas encuestadoras.

Los que no tenían arraigo, esos sí, pero a cambio fueron en todo tiempo tabasqueños que pusieron muy en alto el nombre del terruño, fueron el ingeniero Leandro Rovirosa Wade y el licenciado Enrique González Pedrero, que desde muy jóvenes se fueron a radicar a la capital del país en donde desarrollaron toda actividad destacando cada cual en sus respectivas áreas de acción. Pocos podrán negar que constituyen una dupla de gobernadores exitosos, recordados por sus buenas acciones y lo mismo respetados por propios y extraños. Llegaron de la capital sin compromisos con la fauna política local y pudieron trabajar espléndidamente.

Falta poco para conocer no sólo si Benito Neme Sastré resulta ser o no el candidato del PRI a la gubernatura del Estado y reconquista para su organización el poder perdido, sino también que le dirán, en caso de alcanzar la bandera del Institucional, los que ahora lo denostan y consideran un extraño sin capacidad alguna. Un extraño en el Paraíso.

Desde luego que a nadie se niega nada. No se podría hacer por más que lo intentaran los negadores de todo y no pocos calumniadores a sueldo, porque hay activos que tienen un peso político incuestionable, ejemplifico con Gina Trujillo Zentella de espléndido bagaje, Francisco Herrera León o Nicolás Bellizzia Aboaf. No hay muchos. Son los mejores.

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