¡Carnaval en Centro!

Redacción/

La explanada del Centro Cultural Villahermosa, ubicada sobre la avenida Francisco I. Madero, fue escenario de fiesta y algarabía para cientos de familias, a las que se sumaron visitantes con el inicio del Carnaval Villahermosa 2017, al representarse una vez más el cortejo fúnebre y la quema del Mal Humor, entre gritos y chiflidos de alegría generados por el ritmo contagiante del grupo musical “Maney”.

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Capitalinos festejan el inicio del mal humor.

Desde las cinco de la tarde, con el apoyo de elementos y patrullas de la Policía Estatal de Caminos (PEC), Protección Civil, Cruz Roja y el Sistema Estatal de Urgencias, la caravana de bailarines del Club Cañabar, la batucada Mestres NaPercuzao, de los hermanos González Sánchez, la Asociación de Payasos y el ballet Claudia, llenaron de regocijo esta fiesta en honor a la preservación de las tradiciones carnestolendas.

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Las niñas participaron y bailaron.

El recorrido abarcó la avenida Francisco I. Madero, la calle Ignacio Zaragoza, la avenida Francisco J. Mina, 27 de Febrero, José María Pino Suárez, la calle Zaragoza para regresar de nuevo al Centro Cultural Villahermosa, donde la gente de manera espontánea acaparó la pista para bailar cada una de las piezas musicales, ejecutadas con pasión y cadencia.

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“Trump” fue quemado en el inicio de los festejo.

Exactamente a las siete de la noche, el estruendo y las luces, detuvieron el tráfico vehicular y a paseantes que no quitaron la vista contemplando cómo el muñeco del Mal Humor, representando por el hoy presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se consumía en llamas, entre el griterío de la gente.

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Ahuyentando el mal humor.
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A Sócrates le daría un infarto

Columna Non Serviam/

Leopoldo Emmanuel Benítez Arias/

Hace mucho tiempo, en un continente del otro lado del charco existió una civilización denominada Antigua Grecia (no confundir con la Grecia actual, obviamente ni siquiera hablan el mismo griego).

La Antigua Grecia es vista el día de hoy como cuna de grandes pensadores, artistas y políticos; tierra donde los aedas cantaban impresionantes historias con lujo de detalle, se libraron batallas que hasta ahora inspiran películas, los dioses se inmiscuían con los hombres y todo mundo tenía sexo desenfrenado muy seguido en tremendísimas borracheras —y hay quienes se quejan del libertinaje de estos tiempos, inocentes y pobres amigos.

Uno  de los pensadores más famosos de esta cultura fue Sócrates. Maestro de Platón, posiblemente el fundador de la Ética cuyo interés se centraba mayormente en el hombre y su conducta. Buscaba que sus discípulos, a través del “parto espiritual”,  lograran desarrollar la capacidad de pensar por cuenta propia a través de un proceso de preguntas y reflexiones que parten de lo particular hacia lo general.

Pues bien, mucho nos sorprendemos que siendo Sócrates un hombre de ideas haya mostrado una firme animadversión hacia la escritura. ¿Estaba equivocado? Sí, al fin y al cabo conocemos a Sócrates porque Platón tuvo la idea de preservar sus enseñanzas por escrito; pero su preocupación era muy válida.

¿Recuerdan a los aedas del primer párrafo y la mayéutica? Resulta que investigaciones recientes de Antropología, Lingüística y Neurología arrojan información sobre la extraordinaria capacidad de retención y memorización de los antiguos griegos. Con razón existe esa vasta y rica mitología Griega, con razón fue una civilización preocupada por preservar su pensamiento y su cultura. Por mucho tiempo así fue gracias a la tradición oral, que exigía a los antiguos griegos una enorme capacidad para memorizar.

Pero cuando grandes sectores de la Antigua Grecia fueron alfabetizados, gracias al lenguaje escrito fue preservada esta cultura hasta nuestra era. Sócrates no veía con buena cara esto, pues pensaba que el lenguaje escrito era palabras muertas, sin la capacidad de contestar o retroalimentar. Y, atención aquí, le preocupaba la inmensa cantidad de escritos que podrían llegar a existir, redactados sin ningún control y cualquiera tendría acceso a ellos sin la seguridad de haber interpretado cabalmente lo leído. En pocas palabras, “Sócrates luchaba contra la falta de análisis de las capacidades de nuestro lenguaje y su utilización sin toda nuestra inteligencia”.1

A mí me parece que si Sócrates viviera y se echara una zambullida en las redes sociales o naufragara en algún buscador por las varias páginas con contenido pobre, le daría un infarto del enojo. Las noticias falsas con grosera cantidad de “me gusta” y compartidas al primer clic han representado un gran problema para plataformas como Facebook y para la sociedad en general. Porque sí, en efecto, un titular y una imagen atractiva y escandalosa puede enamorar a los más incautos.

Que Facebook y Twitter y Google planean nuevas estrategias para identificar y desechar contenidos con información y noticias falsas, qué bueno. Pero la verdadera chamba es de uno, de mí, de ti, de nosotros. No hay que quedarse con la primera impresión, busquemos fuentes confiables prestigiosas, consultemos a los conocedores (no a los habladores) y, ¿por qué no? Confrontemos lo que damos por hecho aunque no nos guste lo que vayamos a encontrar.

Sí, hay un mar de información, sí, todo mundo escribe, y sí, todo mundo lee o dice leer. En efecto, la preocupación de Sócrates era legítima.

 

 

  1. Wolf, M. “Cómo aprendemos a leer. Historia y ciencia del cerebro y la lectura”, Ediciones B, S. A., Barcelona, 2008. Págs. 99-100.

Apunte doloroso…pero “necesario”

Columna Guayabera Política/

GUILLERMO HÜBNER DÍAZ/

 

Entre tantas frases que los presidentes –de Echeverría a Peña Nieto- han cincelado en la lápida del sepulcro que guarda los restos de la Revolución Mexicana, que ellos fusilaron y enterraron, la más patética quizá sea la de “Medidas dolorosas pero necesarias”, lanzada a la rosa de los vientos –con alguna variante en ciertos casos- tratando de convencer a la sociedad de que, tras su aplicación, cada crisis sería superada. Nada más falso que esto.

Viene a la memoria este ‘detalle’ presidencial, luego del mensaje del jueves 5 de enero, de un Presidente apresurado en aclararle a un pueblo que ya no acepta una mentira más, los porqués del alza del 20% a los combustibles, medida nefasta que daña el bolsillo de una población depauperada por el sistema político-económico imperante en el país, no se olvide que cerca de 70 millones de compatriotas hacen malabares cada día -debatiéndose entre la pobreza regular y la extrema-, para ver en cuál boca, entre los miembros de su familia, cae el mendrugo conseguido con múltiples y hasta peligrosos sacrificios.Entre tantas frases que los presidentes –de Echeverría a Peña Nieto- han cincelado en la lápida del sepulcro que guarda los restos de la Revolución Mexicana, que ellos fusilaron y enterraron, la más patética quizá sea la de “Medidas dolorosas pero necesarias”, lanzada a la rosa de los vientos –con alguna variante en ciertos casos- tratando de convencer a la sociedad de que, tras su aplicación, cada crisis sería superada. Nada más falso que esto.

LEA -1970-1976- cuyo paso por “su” partido, el Revolucionario Institucional -ingresó en 1946-, desempeñó sólo tres cargos –secretario particular, secretario de Prensa y Oficial Mayor-, todos bajo la tutela del presidente del CEN, general Rodolfo Sánchez Taboada, terminó el dominio presidencial de la familia priista histórica, iniciándose la de los burócratas “inteligentes” y a partir de Miguel de la Madrid Hurtado, la de los educados en universidades estadunidenses y/o  ex empleados de empresas de tal nacionalidad.

Hablaría en otra ocasión, de los logros, que los hubo, de la administración de Luis Echeverría, señalado como colaborador de la CIA y autor intelectual de la matanza de estudiantes del 2 de octubre del 68 en la Plaza de las Tres Culturas, mandato de Gustavo Díaz Ordaz siendo él secretario de Gobernación.

Otro hecho represivamente sangriento, ligado lo mismo a estudiantes y maestros, ocurrió siendo Presidente, conocido como El Halconazo o Matanza del Jueves de Corpus -10 de junio de 1971-, una manifestación en apoyo a estudiantes de Monterrey, disuelta a garrotazos, balazos y aprehensiones, responsabilizándose de ello al grupo paramilitar del Estado, Los Halcones.

Así, tratando de congraciarse no sólo con el mundo estudiantil sino con México entero, tomó medidas populistas aumentando el presupuesto de la UNAM, principalmente, en 1,688%, empleando en su gobierno a un 78% de egresados de la máxima casa de estudios mexicana, entre ellos el ex líder del 68: Francisco Javier Alejo, en la dirección del Fondo de Cultura Económica; el número de burócratas pasó de 600,000 en 72, a 2.2 millones en 76.

La escasez de petróleo en ese tiempo lo llevó a tomar medidas económicas y financieras que no fueron suficientes ni atinadas para detener siquiera los efectos de una crisis internacional que golpeaba al país, la inversión privada disminuyó, el gasto público se disparó incontroladamente, la Casa de Moneda emitió billetes de distinta valoración sin que la tuvieran realmente, la deuda externa aumentó de 6,000 millones de dólares heredada de Gustavo Díaz Ordaz, a más de 20,000 millones, lo que constituyó un escándalo mundial.

Los tabasqueños de 60 años o más recordarán la compra por parte del gobierno de LEA, de empresas cuasi quebradas dizque para mantener los empleos, operaciones estas en las que abundaron ineficiencias y corrupción que para el caso son una u única cosa.

El dólar, que desde 1954 valía de 12.50 pesos, pasó a 20 por billete verde -primera “medida dolorosa pero necesaria” en la historia reciente del país, y de ahí pa’l real-, la que empujó a una nueva devaluación al arribar a Los Pinos su amigo de juventud José López Portillo, generándose una verdadera catástrofe nacional.

Adicionalmente y ya casi para finalizar el sexenio de Luis Echeverría Álvarez, se desató en el país una ola de secuestros y asaltos a bancos por supuestos grupos de izquierda, los casos más sonados entre los primeros, fueron los del intento de secuestro y asesinato del empresario regiomontano Eugenio Garza Sada, el del gobernador electo de Guerrero, Rubén Figueroa Figueroa, el de uno de sus secretarios, el de Turismo, Julio Hirschfield Almada y el de su suegro José Guadalupe Zuno, casos en los que -dicho sea de paso- no fueron pocas las opiniones en el sentido de que el propio Presidente estaba inmiscuido.

La repetición de la frase que nos ocupa ha sido recurrente durante los mandatos de López Portillo, De la Madrid Hurtado, Salinas de Gortari, Zedillo Ponce de León, Fox Quesada, Calderón Hinojosa y Peña Nieto, porque las “crisis” provocadas por factores internos o externos, como sea, no han podido ser superadas –antes evitadas dentro de lo posible, claro está- en beneficio de los mexicanos, sino al contrario, agravadas por torpezas y complicidades con el Imperio norteño, haciéndonos sentir cada día como arrimados en nuestro país, tan rico en recursos pero tan pésimamente administrado y gobernado. Regresaremos.