Rumbo al 18

Columna Guayabera Política/

Guillermo Hübner Díaz/

Muchas son las rendijas por donde se cuelan a la política, a través de los partidos, quienes en lugar de dignificarla, la denigran.

A veces porque los encargados de velar por su salvaguarda se duermen; otras porque los intrusos resultan más hábiles e inteligentes que los dirigentes y militantes comprometidos, cada día más escasos estos, dicho sea de paso.

De cualquier forma entran y actúan como mejor conviene a sus intereses, a los de su grupo, a los de su familia. Mencionarlos tan sólo, que no hacer historia de ellos, es tarea interminable… Y ociosa, se agrega.

Digamos, a secas, que los resquicios existen y los aprovechan quienes poco o nada entienden de política y de sociedad, de honorabilidad y de servicio, y mucho menos muestran interés por hacerlo.

Intentos ha habido de echar a la calle a quienes, usando al PAN, al PRD, al PRI, al MORENA, al PVEM, etcétera, como ‘cueva’, se convierten en modernos Ali Babá… con sus cuarenta colaboradores cercanos, y a quienes como ratas deambulan exitosamente por las oficinas cada sexenio, bueno aclararlo, en el ámbito de los poderes ejecutivo y legislativo, principalmente.

De todo esto y de muchas cosas más, con sus palabras, de acuerdo con sus vivencias y experiencias, hablaron estos días en el PRI, en el foro de la Organización de Mujeres, las tabasqueñísimas Candita Gil, Ady García, Soraya Pérez y Gina Trujillo

Le he preguntado sobre esto, de cara a las calenturas que empiezan a manifestarse con respecto al 2018, a varios “personajes” de la política tabasqueña, casi todos afiliados al PRI; hablaron de “juegos”, de “chanchullos”, de “simulaciones”, de “compras”, de “inequidades” de “robos”, pero ninguno quiso referirse a casos concretos ni que fueran revelados sus nombres.

No quisieron “ir al grano”, como si desconocieran hechos que por escandalosos, le dieron la vuelta al mundo llevados por los medios de comunicación a los cinco continentes –recuerde usted aquellas dichosas “cajas”-, como si no tuvieran valor para condenar prácticas nefastas y proponer cosas mejores.

Dos de los entrevistados fueron presidentes municipales, uno de Centla (PRD) y otro de Comalcalco (PRI).

Ninguno de los dos, cuando tuvieron el poder suficiente y la oportunidad histórica para hacerlo, emplearon la fuerza popular de que disponían, para tratar siquiera de poner fin a las anomalías, vicios en la administración y corruptelas…

Pero hablan, hablan, hablan y echan hasta relajo con su ‘amigo de la prensa’ -¡Este periodista!- para ver que sacan en beneficio propio, en beneficio familiar, pues ya tienen a sus “cachorros” o “cachorras” listos para participar, deseando que cuando menos salgan igualitos a ellos.

Pocos resultan ser, hoy en día, entre quienes aspiran a participar en los comicios venideros, los políticos esforzados, serios, honorables, de lucha, nada ingenuos, comprometidos con proyectos que toquen el fondo de los problemas, talacheros y estudiosos de la cosa pública; pocos, la verdad, que no consideran a su partido un cenáculo para vaciar elogios o para denostar a alguien, sino foros en los que la razón y el análisis enseñan la verdad, la verdad que todos conocemos y muchos criminalmente tratar de negar.

Los partidos anuncian que esta vez todo será diferente a lo hora de seleccionar a sus candidatos, lo mismo a quienes aspiran a ser diputados federales o locales, que senadores, regidores o presidentes municipales.

Se consultará, incluso, ha dicho algún dirigente, a las autoridades que pudieran tener conocimiento de ligas de algún aspirante con agentes del crimen organizado o el narcotráfico, los métodos de elección, se ha dicho también, serán los más democráticos de la historia.

Se desprende, entonces, de este “todo será diferente”, que se dialogará con el pueblo como nunca en lugar de andar en mítines o actos en los que los oradores se dedican a perder el tiempo en elogios que, si bien es cierto son parte de la retórica adulatoria de todo proceso electoral, robarían su valioso tiempo a tantos hombres y mujeres que se aprestan a escalar el poder, aunque muchos no sepan que hacer de llegar adonde desean estar.

La izquierda tabasqueña también hace lo suyo, lo hace con puntualidad, sus “cazadores de talentos” junto con algunas piezas cazadas, se expresan para reafirmar, dicen, el proyecto del “Cambio Verdadero” y junto con el gobernador Arturo Núñez Jiménez, llevar la nave tabasqueña a un mejor destino, tarea de la que habrá de responsabilizarse a sus mejores hombres y mujeres

Se sabe que varios aspirantes recorrerán desde ahora, palmo a palmo, el estado; esto para reafirmar el conocimiento que tienen de los problemas y recibir del pueblo sus inquietudes y la experiencia aprovechable para posibles y adecuadas soluciones.

Lo importante, en todo caso, sería cerrar el paso a los intrusos de la cultura y de la política. Cerrar toda rendija que el descuido pudiera dejar abierta para que, efectivamente, concursen los tabasqueños más honorables y mejor preparados.

¿Sería, es, mucho pedir?

 

 

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