Ciencia menospreciada

Columna Non Serviam/

Leopoldo Emmanuel Benítez/

Cuando alguno de nosotros oye “ciencia” o “científico” lo primero que se imagina es a alguien vestido con una bata en un laboratorio con impolutas paredes blancas mezclando diferentes sustancias y haciendo anotaciones. No hay nada de malo en ello, pero suponer que la ciencia y los científicos viven en otro planeta y que no existe ningún tipo de relación entre ciencia y los mortales como nosotros es, obviamente, propio de una mente de corto entender. Debemos quitarnos de la cabeza esa idea tan tonta y poco imaginativa del alcance de la ciencia y la tecnología.

La maravilla de la ciencia no consiste nada más en los enormes avances en diferentes campos del quehacer humano o en la cantidad de nuevos conocimientos que se adquieren, sino en la capacidad que tiene la ciencia de refutar sus hipótesis, descartar tesis y sustentar leyes. Como una especie de autoregeneración, en pos de datos verídicos, comprobables y aplicables.

Podría uno decir que un país se mide de acuerdo al capital que destina al sector educativo y científico; ahora, imaginémonos que México pueda atrasarse cuatro años en ciencia e innovación, sería muy desalentador, una historia más en la larga lista de atrasos del país.

Pues bien, resulta que debido al recorte presupuestal contenido en el Presupuesto de Egresos de la Federación, las áreas de ciencia, tecnología e innovación recibirán 9 por ciento menos recursos de los que se recibieron para este año, el apoyo al Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT) disminuirá 23 por ciento. Como respuesta, el gremio científico contestó que si bien el recorte es necesario, la cantidad es desorbitante. La propuesta es que en vez de 23, que el recorte sea de 10 por ciento.

Es desalentador el recorte, teniendo en cuenta el estancamiento que tiene México con respecto a otras naciones, sin embargo, para no sentirnos tan mal y a propósito de la ciencia, en Estados Unidos no están mejor. ¿La razón? Su nuevo presidente electo: Donald Trump.

Si ya es preocupante la falta de apoyo a este sector en un país en desarrollo como México, que en Estados Unidos, la nación más poderosa de este planeta, su nuevo presidente crea que el calentamiento global es un invento de los chinos, es alarmante.

En un artículo para Scientific American, el periodista Dan Rather escribió su opinión sobre la ciencia a merced de Trump:

“La administración Trump está perfilando una cartera de políticas agresivas que no solo pone nuestra respuesta global al cambio climático en profundo peligro, sino que también amenaza con cambiar radicalmente la dirección fundamental de la ciencia en Estados Unidos.”

En este mismo artículo, opina que la prensa surge como un agente importante no solo para la divulgación científica sino para hacer llegar a todos la intención y el espíritu de descubrir, de crear, de conocer e innovar.

Quiero pensar que desde aquí colaboro un poco con este texto.

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