El salario frente al dólar caro

Artículo/

*Raúl López Deantes/

“Fue el neoliberalismo”, dijeron muchos miembros del PRI en el 2000 cuando perdieron la presidencia de la República de Ernesto Zedillo. Dieciséis años después, son las fuerzas del mercado las que dictan -en qué gastan y compran- a los hombres de la economía, a Secretarios,  Alcaldes, Gobernadores y Presidentes. Ellos no la controlan sino son controlados por ellas. Por eso el repliegue de Inglaterra en la zona Euro, por eso la candidatura de Donald Trump con un proteccionismo económico exacerbado en América.

Los gobiernos quieren levantar murallas, quieren protegerse de la mano invisible del mercado que controla vidas, destinos, países, patrones de consumo, modos de ver el mundo y el éxito o el fracaso de la civilización humana. El mundo está al revés: el dólar rebasó los 19 pesos y así será hasta el 23 de junio cuando decida Inglaterra si se aleja o no de la Zona Euro.  Se agrega la renuncia de Pemex a 20 plataformas marinas, el impacto de la deuda pública de México que ya ronda el 48.6 por ciento del PIB, es decir, la economía se divierte a costa de nuestros bolsillos.

Los salarios mínimos en México siguen decretando pobreza de millones de mexicanos que sí tienen un trabajo, pero que no alcanza con ese salario para subsistir como lo estipula la Constitución de la República, es decir, el salario mínimo no cumple con lo básico.

El dólar caro se está convirtiendo en el freno de nuestra economía, porque aumenta la deuda y disminuye nuestro poder adquisitivo.

Según el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) -órgano del gobierno que mide la pobreza-, lo indispensable para subsistir una persona es de $88.14 pesos al día, sin embargo, el salario mínimo solo es de $73.04 pesos.

De esta manera, la gente vive confinada a una gran desigualdad. Aunque tiene un trabajo, su salario no le alcanza para salir de la pobreza. Un dólar caro repercute en nuestros salarios. De los 51.7 millones que trabajan en México, sólo el 1.7 por ciento percibe más de 20 mil pesos al mes, de acuerdo a la Comisión Nacional Bancaria y de Valores y el INEGI, cifra que contrasta con los bajos ingresos que se pagan en el país:   cerca del 10 por ciento de la población gana menos de mil 500 pesos mensuales y 17.2 por ciento apenas logra percibir entre mil 500 y tres mil pesos.

De ahí que sólo una tercera parte de la población recibe entre tres mil y cinco mil pesos de salario; 20 por ciento apenas logra obtener entre cinco y ocho mil pesos. De todos estos trabajadores, al 57.8 por ciento de la población nacional le pagan por semana, al 23 por ciento cada mes y un 18.3 por ciento de manera quincenal.

En los países desarrollados, el pobre es aquél que está desempleado, que ha perdido su empleo o que tiene una enfermedad que lo incapacita para trabajar, pero nunca por tener un salario mínimo tan bajo.

El dólar caro se está convirtiendo en el freno de nuestra economía, porque aumenta la deuda y disminuye nuestro poder adquisitivo; ningún programa social puede sustituir al trabajo como fuente de ingreso, de ahí que los gobiernos actuales reconfiguren sus políticas sociales.

Abogado Fiscalista

rauldeantes@hotmail.com

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